MY BOOK

PROLOGO

La música se cuela en mi oído, una melodía siniestra y desesperante atraviesa mi cerebro, despertando cada neurona. Abro los ojos…bien… ¿Dónde estoy ahora? Un sonido fuerte hace retumbar el cristal sobre el que tengo la cabeza apoyada…¿Un tren?... ¿Hacia dónde?
Todos a mí alrededor duermen, incluso cuando el regidor pasa por su lado. Le cojo del brazo al pasar y mientras le expongo mi duda, un extraño sabor, pero claramente reconocible, se pasea por mis dientes, aquel que solo puede dejar la sangre
-          Perdone, ¿Por dónde vamos ahora mismo?
-          Entschuldigung, mein Herr, aber ich spreche Spanisch nicht.
-          Danke
Alemania...¿Pero que hago aqui? Los bolsillos, eso siempre ayuda...Un ticket... Equipaje especial: numero de armario 926...
Me incorporo y de repente caigo de nuevo sobre mi asiento, un fuerte dolor en el costado me hace llevar la mano sobre él, pero vuelve humeda y rojiza. Estoy sangrando, alguien o yo mismo he hecho un torniquete chapucero, que al levantarme rapido ha dejado de prestar funcion. Eso expliraria el escalofrio que lleva recorriendo mi cuerpo desde que he despertado. Presiono fuerte y vuelvo a levantarme, esta vez, apretando los dientes.
El tren yace practicamente vacio, seguimos bajo un tunel, pero juraria que es nocturno. No se ve esta tranquilidad cuando el sol domina. Un par de minutos despues encuentro la taquilla 926 y meto la targeta. Intantaneamente un cuerpo cae sobre mi, el cadaver de un hombre de mediana edad.
-          ¡Dios!
Guarda silencio imbecil, no llames la atencion...¡Joder! ¿¡Está muerto!?... Claro que lo está, practicamente puedes verle los huesos de su desgarrado cuello. Bajo él un maletin de piel barata, empapado de sangre, espera en la taquilla. Cojo el maletin y dejo rapidamente el cuerpo dentro, no sin antes registrar sus bolsillos, un bote de pastillas, una navaja y su pasaporte... Erik Garcia, no me suena este nombre... Sigo mirando sus bolsillos y en el interior de su chaqueta encuentro 3 pasaportes mas: Uno frances...Jerôme Toule...Uno americano... Adam Smith...Y otro ingles...Steve Mathers...Ese soy yo, mi fecha de nacimiento, mi numero de pasaporte, pero ese no soy yo. ¿Quien coño es este tio?
Cierro la taquilla con él dentro y vuelvo a mi asiento. Esta es mi maleta, o por lo menos parecida, codigo de apertura 11-45-06-02-09...Las hebillas saltan, definitivamente es mia. En ella una pistola, no estaba la ultima vez que lo miré, un par de fajos de billetes, 5000 euros...Esto ya no deberia seguir conmigo...Bajo el dinero un par de folios escritos a mano, grapados malamente, tras un titulo en ellos impreso...“Capitulo 24: El prologo del final“.
-          ¡Joder!
Otro capitulo, que no recuerdo haber escrito, me prometo cada dia no hacerlo, pero aqui está cada vez que despierto. Cierro la maleta, sacando unicamente el manuscrito y me dispongo a leer cuando de repente, un golpe en mi brazo y una voz que lo acompaña me interrumpen
-          Sir, Könnten Sie mir Ihren Pass geben?- me pregunta uno de los dos policias, que han aparecido a mi derecha
Les doy el pasaporte y tras comprobar 2 o 3 veces que soy el de la foto, me lo devuelven y el otro policía se dirige a mi preguntándome
-          Könnten Sie das Koffer öffen?
Quieren que abra la maleta, para enseñarles el contenido. Si descubren la pistola estoy perdido. Si consigo escabullirme, me cogeran cuando descubran el contenido de la taquilla reservada a mi nombre. Y si intento huir, no llegaré muy lejos con esta herida. Agarro fuerte el manuscrito y me preparo para tomar una decision dificil, mientras el policia empieza a desesperarse.
-          Sir... Könnten Sie das Koffer öffnen?
Vamos haz memoria, ¿Que ha ocurrido aqui?...Al menos tengo que poder explicar algo, parecere mas culpable si les cuento la verdad...Que no se nada de lo ocurrido 4 horas antes de dormirme, que ni siquiera se porque he subido a este tren. Me tomaran por loco y me invitaran a pasar la vida contando los grumos que vomite, de la cantidad de drogas que me van a meter. No..no puede acabar asi...ni siquiera es el capitulo final.
-          Sir!
Está bien...ya he tomado una decisión....



CAPITULO 1
TAN SENCILLO COMO HACER MEMORIA

Abro los ojos…Estoy en un hotel… No es el mío, pero reconozco esas cortinas, que  emanan un olor a tabaco negro. Una marca distinguible, cuando te mueves por mis círculos. Me incorporo. Estoy en una cama grande y ruidosa. La habitación apenas habrá cumplido 1 año desde su inauguración. Todo conserva el encanto que puede tener una mañana de resaca, solo que yo no tengo resaca, pero si un dolor punzante en la pierna… Ayer debí dormirme con un tirón en ella, que descuidé, bien por ser muy tarde o demasiado temprano. Intenta hacer memoria…
Señor Mathers, le presento a mi hija….Soy una gran admiradora de sus libros …Llévame a algún sitio…Esto nunca lo verás escrito en tus paginas…No hace falta que me mientas…”
Frases inconexas, otro puzle que no tiene fin. Nadie en la ducha y solo perfume sobre las sabanas…La chica se ha ido, no puedo culparle, dudo que sea consciente de mi situación.
De repente suena la puerta y aun con las sabanas entrelazadas en mi cuerpo me levanto, con la esperanza de que sea alguien que conozco. Al abrirla, tras ella está Mario, mi agente, que por su tono de voz, parece haber encontrado los viejos diarios de Da Vinci.
-          ¡Por fin!...Toda la mañana buscándote y apareces en un hotel desnudo.- dice mientras entra en la habitación
-          Me gustaría decirte que es la primera vez.- respondo a la vez que cierro la puerta.
-          ¿Sabes dónde estás?
-          En algún hotel del centro de Madrid. No olvido todo el día ¿Sabes? Solo las…
-          … Las 4 horas últimas a dormirte, lo sé Esteban, y más que nadie ya que luego soy el encargado de buscarte por las mañanas.
-          Y te lo agradezco… ¿Has traído café?
-          Son las 12,45 de la tarde, perdona si estaba más preocupado por encontrarte que por tu estomago.
Cojo el teléfono y llamo a recepción…
-          Buenas ¿Podrían traer a la habitación un café con leche y un sándwich mixto?
-          Steve no tenemos tiempo para sandwichitos.- aclara Mario
-          ¡Está bien!..¿Podrían dejármelo en recepción?, bajamos ya mismo….Gracias a usted.
Dejo el teléfono y comienzo a vestirme mientras Mario suelta el discurso de mañanas perdidas. Principalmente para ponerme al día
-          Anoche te acostaste con la hija del senador, tienes suerte, tiene 19 años y ya es mayorcita para saber que quiere y que no quiere entre sus piernas. Las buenas noticias son, que aunque el senador se enterase, está tan ocupado con ganar la campaña que le importa poco o nada su hija. La mala noticia fue tu fantástica idea de ayer en la rueda de prensa. Te refrescare la memoria, solo tengo que poner cualquier programa de televisión…
Enciende la tele y pone el programa matutino de Anabel, un espacio televisivo dedicado a las noticias más relevantes del día anterior, de la boca de 3 menopáusicas sin más que hacer que picotear de los demás. Meterse ahí dentro seria como dormirse en una jaula de hienas hambrientas. Por otra parte siempre ofrecen publicidad gratuita, para bien o para mal, de sus víctimas. En este caso yo…
La, cada vez más engañada Anabel, que olvido su edad en clínicas de 2000 euros la sesión, hablaba sobre mi rueda de prensa.
-          Sinceramente chicas, yo aplaudo la postura del escritor Steve Mathers. En un mercado como este, cada vez mas saturado de personajes codiciosos, aparece él y expone que su próximo libro será gratuito, colgando cada capítulo en internet de forma diaria.
-          Estoy de acuerdo Anabel, pero no olvides que los dos últimos capítulos y el epilogo, siempre los más importantes de su libro, se ofrecerán 1 semana después. Subiendo además el último episodio, 6 horas después del penúltimo, lo que significa a las 6 de la mañana y solo estará 12 minutos en la red. Quien no lo consiga en ese plazo, tendrá que esperar 2 meses hasta la salida del libro.
-          Cierto Roxane, pero más importante para mí es saber, en que estará pensando, a tan solo un día del primer capítulo, el escritor Steve Math…
Mario apaga la televisión y una vez que ya estoy vestido, sin mediar una palabra me indica que debemos marcharnos. El largo pasillo y el ascensor, parece la sala de espera de la clínica para interrupción del embarazo, un silencio incomodo nos asfixia a ambos. Definitivamente no está contento con mi decisión y le comprendo. Siempre se ha preocupado por mí y por llevar mis libros a flote…Ahora independientemente tomo una decisión, que le hará perder millones.
Cuando llegamos al “Hall”, Mario rompe el silencio, al acercarse a recepción y pedir la factura, aun con su carácter serio, se sorprende tanto como yo al oír a la joven pelirroja recepcionista decir.
-          La habitación ya ha sido pagada
He vivido mucho y he despertado en infinidad de habitaciones de hotel, ya que mi madre era crítica de hoteles y quiso creer que podía educar a un hijo entre habitación y habitación. Pero nunca me he levantado una mañana de resaca y he descubierto que todo estaba pagado. Aun sin salir de nuestra sorpresa, Mario se despide cordialmente de la recepcionista, que me da el café, con su número de teléfono apuntado bajo la tapa, antes de salir.
Una vez en el coche, el chofer arranca y Mario, sosegado gracias al dinero que nos hemos ahorrado del hotel, me dice
-          Aunque sigo guardando mi resentimiento contigo, soy tu agente y debo informarte, también como amigo, de que tu ex mujer será la primera en entrevistarte.
-          ¡¿Qué?!... ¿De verdad?... ¿Es una venganza o algo asi?
-          Acordamos que cuando volviésemos a España, pondrías de tu parte para poder hacer tu pequeña locura, lo más lucrativa posible. Sinceramente cuando estábamos en Irlanda y me hablaste de ello, lo achaque al alcohol, jamás pensé que lo pondrías en marcha inmediatamente.
-          ¿Y qué tiene que ver Carolina en todo esto?
-          Tal vez que es la jefa de redacción del periódico más importante de este país. Aparte de ser presentadora de unos de los programas con mayor audiencia de televisión. Y ya que me has hecho el favor de tirar por la borda millones, voy a convertir tu vida en un circo mediático.
-          ¿Y tenía que estar ella?
-          ¿Qué te importa?... Ella acabó con un imbécil que no llega al puesto 10 en el peor de los mercadillos y tú eres un loco que acaba de enviar su exitosa carrera al desagüe pero que aún conserva el puesto nº1 de ventas en Amazon.com…
Me quedo callado el resto del camino, pensando en el mal rato que estoy a poco de pasar. Quien sabe… A lo mejor tras 4 años sin vernos, todo empieza a ir mejor. ¿A quién quiero engañar?, es imposible, que llegue a sentirme cómodo con esa mujer, la última vez que nos vimos casi me intenta meter en prisión por romperle la nariz a su nuevo marido.
Aun recuerdo como conocí a Carolina, una historia que empezó bien, mi primera presentación en un hotel junto a la playa, unos mojitos, el mar y sus olas rompiendo el silencio entre cada beso. Algo perfecto… pero a los pocos años de empezar la gira de mi segundo libro, recibo una llamada de ella, diciendo que no está lista para una relación de este calibre. Al día siguiente en la prensa la veo con otro escritor de poca monta llamado Carlos Argol. Competencia suicida, como lo llamo yo.
Hace años, poco después de mi primera publicación, Carlos escribió un libro, con poca repercusión en el mundillo. Pocos meses pasaron antes de que en un blog, pusieran verde su libro e incluso al propio escritor. Lo gracioso fue que gracias al toma y daca que tuvieron Carlos y el misterioso critico, durante poco más de un año, su fama aumento como la espuma de una cerveza mal servida. Y esas conversaciones llegaron a venderse en estanterías, por un precio más que exagerado para su contenido. Pero lo mejor vino después, cuando un cibernauta, con la vida pública que permiten las redes sociales, descubrió que la cuenta del crítico misterioso, pertenecía al propio Carlos Argol. No hay que decir, que sus libros acabaron derramados, con la misma rapidez que emergieron. A los años, cuando se acostó con mi mujer, escribió otro libro disculpándose y hablando sobre las intimidades con mi ex mujer o sobre lo mal que me tome el divorcio…Meses más tarde él tenía la nariz rota y yo estaba a la espera de juicio.
Volver a verla, es posiblemente, la idea más estúpida que derive de mi decisión. Mario se está vengando con saña, pero eso no quiere decir que no tenga razón. Mi ex mujer es la periodista más conocida de este país. Otra de las grandes malas hierbas desconocidas, que brotan de la espina más dura que tiene España clavada. Me pregunto si todas las mujeres que han utilizado el sexo con una celebridad para ser reconocidas, aprendieron en la misma escuela. El colegio de la vida supongo…En fin.. No puedes pedir manzanas al quercus. Lo único que me consuela es pensar, aquello que repetía mi madre, cuando mi padrastro volvía apestando a perfume, a todo Cristo le llega su cruz.
Cuando llegamos a una de las cadenas televisivas más repugnantes, y por tanto con mayor audiencia de este país, aparece un grupo que se prepara para recibirnos, como si hubiese encontrado la puta cura del sida. Becarios que hacen un alto en su vida y salen de detrás del culo de sus jefes con la lengua de gato. Una comitiva de 12 personas, las más guapas y los más bajitos, para así psicológicamente no hacerme olvidar que soy superior a ellos y me sienta como un Dios. Que lastima, da pena saber que algún ex estudiante de psicología, pierde sus días con técnicas de marketing para televisión.
Una chica rubia, que pasó por el quirófano durante la dura etapa de desarrollo adolescente, me da una carpeta con las preguntas que me van a hacer y nos acompaña hasta una sala de espera privada. Una habitación no mayor que un pequeño dormitorio, de color crema para evitar desesperaciones, unos cuantos cuadros con la mar como tema principal, un sillón cómodo y una mesa con un bote entero de “Lacassitos”, mis favoritos.  ¿Casualidad?...No, simplemente han llamado a mi hermana pequeña María del Mar y se han enterado de todo lo que necesitaban. Por eso en el hilo musical suena levemente el Unplugged de Nirvana y la habitación huele a vainilla, la misma que mi abuela solía poner en los bizcochos cada 1º domingo de mes.
-          Pues no está mal el sitio.- aclara Mario
En realidad si no me molestase tanto que hayan investigado a mi familia, estaría tan engañado como mi agente… Debo cambiar de tema
-          ¿Qué tal son las preguntas?
-          Lo de siempre, no ha ninguna sobre tu familia tranquilo. ¿Quieres leértelas?
-          No, nunca me ha gustado seguir un guion.
Al poco tiempo aparece mi ex mujer, mostrando tantas joyas como escote y tras una sonrisa lo suficientemente hipócrita, como para hacer temblar el triste café que se pasea por mi estomago, le estrecha la mano a mi agente y se dirige a mí.
-          Esteban
-          Había olvidado lo desagradable que es mi nombre al salir de tu boca
-          Quien solo habla mierda solo oye mierda. ¿Qué tal tu vida?
-          ¿De verdad te importa?
-          ¿Crees que me he vuelto una mujercita maravillosa en este tiempo?
-          ¿Qué pasa?¿Has encontrado nuevas formas de ser una zorra insaciable?
-          ¿No te gustaba eso?
-          ¿Sigues creyendo que sabias lo que me gustaba?
-          ¿No crees que en eso nos parecemos?
-          ¿Nos parecemos en algo?
-          ¿Acaso te gustaría?
-          ¿De verdad quieres saber lo que me gustaría?
-          ¿Por qué? ¿Crees que soy una de esas chicas de 7,50 la hora, con las que sueles dormir?
-          ¡Eh pareja! ¿Podemos ser un poco profesionales? - pregunta Mario
-          Por supuesto…Espero que te comportes de forma madura, la entrevista es en directo y que Dios te ayude si intentas hundir mi carrera.- expone mi hipócrita ex mujer
-          ….
-          Bien pues como todo está claro. Nos vemos en plató.- seguidamente plasma una sonrisa de superioridad y cierra la puerta.
Me muerdo el labio mientras asiento con la cabeza, intentando convencerme de que tiene que existir un buen motivo por el que yo esté aquí. Me reposto en el sillón e intento ponerme cómodo sobre los cojines de poli piel negra, testigos de los muchos favores que las becarias hacen a los invitados. A los pocos minutos llega una estudiante, que deja sobre la mesita una limonada, y tras lanzarme una vergonzosa sonrisa me pone mi libro delante, mientras con la cabeza agachada dice
-          Sé que se lo dirán mucho, pero soy una gran admiradora de su trabajo y llevo prácticamente toda mi vida deseando conocerle.
Miro la chapa sobre su blanca camisa de seda, a juego con sus zapatillas Converse, para ver su nombre… ¿Iris Smithen? ¿De qué me sonará tanto ese nombre?
-          ¿De dónde eres Iris?
-          Soy de Barcelona
-          Tu apellido me suena pero ahora mismo no consigo recordar de que… ¿Tu padre también es español?
-          No conocí a mi padre. Se separaron cuando yo tenía tan solo 3 meses.
Hasta su curiosa situación familiar me es popular, como si viviese un Deja vu y ya hubiese conocido a esta chica antes. De ser así sería vergonzoso, tanto para ella como para mi, actuar como si fuese una completa desconocida. Pero no consigo recordar ni situar su cara, tan solo el nombre es reconocido por mi mala cabeza, eso y leves rasgos, como el color de sus ojos o la forma de llevar su azabache pelo.
Le firmo el libro “Con cariño, Steve Marshall, que obtengas entre estas páginas tus mayores deseos”
Se me queda mirando, publicando una humilde media sonrisa, que estira parte de su sonrojada cara. Se humedece los labios, pasando levemente la punta de su lengua sobre ellos y aun con la voz aferrada, tiene el valor para preguntarme
-          Sé que es una absoluta estupidez, pero me gustaría invitarle a cenar esta noche. Entiendo que no pueda ser un lugar público, pero yo misma puedo preparar algo…soy una gran cocinera. ¿Qué me dice? ¿Le importaría…? Es decir… ¿Me haría el favor de…?
-          Será un placer cenar contigo Iris. Mi agente anotara tu dirección y estaré allí sobre las 8. ¿De acuerdo?
-          Nos disculpas un momento.- interrumpe Mario, mientras me aparta a una esquina de la sala y en silencio me dice.- ¿Estás seguro? No la conocemos de nada.
-          No lo sé Mario, tengo la sensación de que la he visto antes. Su nombre me es muy familiar y nuca me equivoco cuando tengo esta sensación. Organiza una cena con ella y ya veremos… Voy al servicio
-          ¡Espera!.- grita Mario haciéndome detener inmediatamente junto a la puerta
-          Puedo ir al servicio todavía ¿No?
-          De acuerdo pero no huyas, no voy a permitir que pierdas más dinero del que ya has quemado echando por la borda esta entrevista
-          Oído cocina…Iris, nos vemos esta noche. Un placer verte.
Salgo de la sala de espera y de pronto se oye desde el final del pasillo, el timbre que indica que ya ha comenzado el programa. Tengo que darme prisa. Camino rápidamente a la cocina del estudio y una vez allí el cocinero me grita
-          ¡Eh tu!... ¡Fuera de mi cocina!
-          Tranquilo jefe
-          ¡Por los clavos de Jesucristo, señor de nuestros pecados!... ¡Esteban!
Aun con el cuchillo en la mano, corre a abrazarme. Encojo un poco el estomago y le abrazo. Andrés López García, amigo de toda la vida de mi madre. Más de una vez dude sobre si él había puesto la semilla, que germinó en algo como yo. No es sorprendente su reacción, desde que me separé de Carolina no he vuelto a asomar la cabeza por España y este hombre ha sido como un padre para mí. Tras el abrazo inicial, deja el cuchillo y me pregunta
-          ¿Dónde lo quieres?
-          …En el hombro, no quiero parecer descompuesto ni deformado
-          Así sea
Lanza su puño contra mi hombro haciéndome recibir la bienvenida más cálida de mi vida y tras eso se echa a reír y dice
-          Para que vuelvas a desaparecer tanto tiempo
-          Gracias… ¿Qué tal te va todo?
-          ¿Con la insatisfecha de tu ex mujer de jefa? Sigue siendo una cretina y tu visita no ha mejorado su humor.
-          Eso lo esperaba
-          ¡Señor Mathers a plató!- grita desde el pasillo uno de los becarios
-          ¿Se puede saber que haces todavía aquí?...Corre al escenario.- dice Andrés
-          Tranquilo…Oye Andrés necesito que me hagas un favor
-          Tú dirás
-          ¿Cuál es el agua de mi ex mujer?
-          ¡Ja! ¿Enserio? ¿Quieres hacer la de “Navidad en casa”?
-          Hagamos que caída el muérdago
-          Déjamelo a mí, pero como me despidan, más te vale tener un buen trabajo bajo la manga.
-          Gracias
-          Menos gracias y más visitas enano. Y más te vale presentarte en Nochebuena en casa de mis padres.
-          Trato hecho…Voy a escena, encárgate de todo por favor.
Levanta el pulgar mientras salgo de la cocina dirección a los 20 minutos más largos de mi vida. Solo espero que Carolina beba agua lo antes posible, antes de que, tal y como la conozco, empiece a preguntarme cosas que me pongan incomodo.
 Al llegar a plató todo el público me aplaude. Futuras amas de casa insatisfechas, que creen que los hombres deben ser como los héroes de mis libros. Pero finalmente, acabaran con un baboso y monótono funcionario, en el mejor de los casos, entre sus piernas. Hoy día cuesta creer que algo será diferente y que cualquiera de ellas se despertará un día, con un asesino que le acecha y un desconocido héroe que le socorre.
El sillón del plató es cómodo, tiene que serlo, quizá así el tiempo pase más rápido. No sé a qué imbécil se le ocurrió eso. Seguro que no se le ocurrió pensar que por muy cómodo que sea el sillón, una ex mujer es como el timbre escolar que te despierta cuando más profundo es tu sueño.
Y así la hipocresía, envuelta con el vestido que le regalé justo antes de marcharme para que pusiese meterse entre las sabanas de la competencia, aparece. Lanzando besos a un público que ama su imagen pública, ese pequeño personaje amable que se ha formado. En los ojos de Carolina se puede observar la sorpresa de cómo ha aumentado su fama de un día a otro. Con esos morenos gemelos que brillan de orgullo en su rostro, sin querer darse cuenta, de que este aumento no es por ella, ni siquiera por mí… Es por ver cómo nos comportamos ante todo el mundo que conoce nuestra historia.
Por fin un becario deja la botella de agua sobre la mesa y la sirve en la taza, que tiene la cara de Carolina. Engreída egocéntrica del infierno…Tras un par de alabanzas se sienta vendiéndome una sonrisa más que pactada y poco después entramos en el aire
-          Buenos días Madrid y bienvenidos una mañana más a este programa en el que contaremos con la visita del famoso y ahora polémico escritor Steve Mathers
Los aplausos estallan 2 segundos antes de encenderse el cartel de APLAUSOS y duran segundos más tarde de apagarse. Entre el braverío se escucha tópicas frases tipo: “Guapo” “Te quiero” “Estoy soltera”. Seguidamente Carolina se dirige a mí
-          Bueno Steve, ya ves que las tienes locas. Bienvenido de nuevo a España, te echábamos de menos.- dice tras fingir una media sonrisa picara
Ya me estoy viendo los titulares de mañana en la mayor parte de la prensa rosa de este país, que no es poca. “TODAVIA QUEDA UNA CHISPA” “CAROLINA RECONOCE SUS SENTIMIENTOS”, etc.… Lo más triste es que tengo que seguir el juego por ahora, no por ella, sino por Mario.
-          Si, la verdad es que también he echado de menos España.- aunque sinceramente no me he acordado de ella en ningún momento
-          Y dinos Steve, ¿Qué te ha llevado a tomar la decisión de ayer?
-          Me fui a mis adentros y recordé la verdadera razón por la que hago esto, no es por el dinero, no es por la fama…es por las personas, que mejor que regalarles de forma desinteresada un libro de los que más le gustan a ellos.- aunque sinceramente no recuerdo porque tome esa decisión y toda esta palabrería solo sirve para que la emotividad ciegue.
-          Y ¿Por qué España?
-          ¿Dónde mas podría gozar de tan fantástica compañía? -  ¿Se ha notado mucho la hipocresía?
-          ¡Oh gracias Steve!... Sé que te lo preguntarán mucho, pero hablemos de tus raíces.- definitivamente se ha notado
-          ¿Qué podemos decir que tu marido no haya dicho ya?
Se forma un silencio incomodo. El primer misil y lo lanzo yo… Menuda forma de romper el hielo. Los cámaras miran por fuera del objetivo y el gran hermano que nos vigila apunta a Carolina, cuya vena de la frente cobra vida propia, bajo 3 o 4 capas de maquillaje.
-          Pues para ser más directos ¿Y si hablamos de tu abuelo?- me pregunta antes de echar un largo trago de agua, gracias a Dios.
-          ¿De mi abuelo? ¿Qué ocurre ahora con él?
-          No se oye mucho tu segundo apellido hoy día, pero creo que quien tenga memoria se acordará… ¿Verdad?… Steve Mathers Caparrós
Se forma un silencio que acalla el ya existente. Sabía que sacaría este tema, por eso me preparé con el agua. Solo tengo que esperar, mientras aguanto la tonelada de preguntas que me lanza.
-          Seamos sinceros, tu abuelo desarrollo una fama mayor de la que tienes. Y actualmente sigue sin encontrarse su cuerpo, tras su última visita a nuestro tranquilo país.
-          Insinúas que se donde está
-          Lo que quiero decir es que…- para un momento mientras un fuerte retortijón mueve hasta sus entrañas.
-          ¿Estás bien?
Tras la pregunta me mira a los ojos y susurra un prácticamente mudo “Desgraciado”. Seguidamente coge aire y dice
-          ¿Por qué no nos hablas de la vida con Jorge Capa…? ¡Dios mío! – el laxante empieza a hacer efecto
-          Tienes mala cara chica, creo que deberíamos parar
-          ¡No! – Su cara empieza a encenderse y a ponerse rojiza
-          Carolina, ¿Te has tomado la medicación? – Otra mentira que planto y que cada uno la riegue como desee.
Me mira furiosa, mientras el público ya empieza a cuchichear sobre la mentira de la medicación y a establecer sus teorías, de cosecha propia. Carolina, aprieta los ojos fuertes y se lanza a agarrarme el cuello en directo. Pero lo último que debes hacer con un laxante en el estomago es moverte, ya que si no te ves obligada a soltar un fuerte y sonoro…
Ahí está y tras unas risas que empiezan a crecer. Carolina se rinde de vergüenza y sin mirar a cámara dice.
-          Pasamos a publicidad
La luz del directo se apaga y mi ex mujer sale corriendo al servicio mientras grita
-          ¡Juro que te mataré con mis propias manos!
-          ¡Pero no olvides lavártelas antes cariño!
El publico llora de risa y aplauden el lamentable espectáculo que han visto. Mario se me acerca y con la mirada furiosa me pregunta
-          Dime que no… ¿No has tenido nada que ver con esto?
-          Por favor Mario, ni que tuviese la mentalidad de un niño de 12 años.
-          ¡Pero serás…! Al menos un niño de 12 años sabe dónde está el límite. Maldito egoísta de los….
-          ¡Que no he tenido nada que ver!, pero me alegro por esto…
-          Vámonos al hotel, ya he tenido bastante humillación por hoy. Delante de todo el mundo. ¿Qué pensarán de ti ahora?
-          Un momento.- me dirijo al público y grito-. ¡Buenos días Madrid!
El escenario vibra de los fuertes aplausos…Entonces miro a Mario y le digo
-          Lo superarán…
-          Anda vámonos.- dice con una disimulada sonrisa en su rostro.
El presidente de la cadena se disculpa por el comportamiento de su presentadora y nos regala una cena en el mejor restaurante de España, aquí en Madrid. Prometemos una futura próxima visita y nos dirigimos al coche que espera fuera. Nadie supone que he sido yo quien ha prendido el futuro video más visto en YouTube.
Al subirnos al coche Mario guarda silencio. Lo observo detenidamente y puedo ver como en su cabeza se enfrentan sus ganas de reír con las de partirme la mandíbula. Y sinceramente no he pagado, lo suficiente para asegurar más venéreas al mujeriego padre de familia Dr. Segura, por estos empastes que llevo para que ahora los vea esparcidos por los asientos de piel, de este, por otro lado, buen coche. Así que, decido mantener el silencio y respirar bajito mientras me llevan a mi piso en el centro de Madrid. Gracias al cielo se acabaron los hoteles y la limpiadora portuguesa que no entiende el “5 minutos más”.
Tras unos largos rodeos más de incomoda afonía llego a mi piso. Mario no media palabra hasta que salgo del coche y suelta, “Recuerda tu cita con la chica esa esta noche, puedes llevarla al restaurante que nos han ofrecido antes, el de la cena gratis…Mañana hablamos”. Seguidamente el coche acelera dejándome con las maletas en la puerta… Que poco sentido del humor tiene.
Cojo las maletas y subo las escaleras. Nada ha cambiado un ápice desde que me fui, es normal, por eso pagamos unos 1800 euros al mes a la casera del edificio. Esta casa me trae buenos recuerdos, mi madre trabajó duramente para simplemente ver el amanecer desde la zona más despejada de Madrid. Todo en este piso ha sido amor, hasta cuando mis jóvenes abuelos se presentaban en Navidades. Aun tengo en la memoria, a mi abuelo mirar por la ventana cada vez que oía la sirena de la policía. Incluso recuerdo como todo se fue a la mierda un 20 de Febrero. Pero bueno nadie dijo que la vida sería fácil ¿no?
Oculto las maletas. Si la cita se alarga no quiero tener una absurda conversación sobre mis numerosos viajes. En parte porque no recordaré nada de ella al día siguiente. Las escondo tras el armario del comedor y camino hasta la ducha. Es lo que más necesito ahora mismo, me daré un baño relajante y tranquilo hasta que sea hora de salir. Debo intentar no dormirme o olvidare las últimas 4 horas y con toda sinceridad, jamás querría olvidar lo que le he hecho a Carolina. Eso me recuerda…
Dejo el grifo llenando la bañera. Mientras, enciendo mi portátil para escribir en el buscador “Buenos días pedorra”. El universo de la información es más rápido de lo que creía y en menos de una hora el video ha recibido más de 10.000 visitas. Doy las gracias al homosexual de 41 tacos que se hace llamar “caxondilla17”. Cojo algo de ropa y unas toallas para meterme en la tranquilidad de un agua caliente. A veces dedico horas a relajarme y creo estar flotando… Las paredes se vuelven cada vez más oscuras y al poco tiempo solo estoy yo en mi bañera hundiéndonos, en el infinito más espeso que jamás he podido apreciar. Por un momento olvido todo lo que puede quitar el sueño: no existen los curas con monaguillos entre sus piernas, no hay cáncer ni sida, no hay más razones para que un padre torture a su mujer o su hija, no quedan crímenes pasionales, ni maridos que gastan su salario familiar en alquileres de enfermedades de transmisión sexual. No existe el fundamentalismo y gente incapaz de pensar por sí misma, dejándose llevar por las palabras que otro egocéntrico personaje escribió hace siglos. Ya no hay soldados muriendo en tierras que hasta ellos quisieron dejar tranquila, y entonces, no existe el petróleo, no sube la gasolina, ni los conductores dados a la fuga tras tener una vida estampada en su coche, vendido por infladores de “precio de fábrica”. Ni existen estas últimas y los millones de niños haciendo suelas, que luego gastaran famosos. Y ya puestos, tampoco existen los parásitos que viven de sus desgracias… ¡No! No hay más… Las noticias solo dan cursis informes y la prensa rosa se hunde. El matrimonio acabado no acaba con uno de los interesados bajo tierra. Ni bajo tierra acaba la gente, que no quiere creer que el poder resida en uno.
Pero antes de que el agua se empiece a enfriar, vuelvo a ser consciente de que sigo aquí. No ha cambiado nada y yo he perdido 2 horas de mi vida con el pensamiento más hipócrita del mundo. Aquel que me hace creer que la vida es tan fácil como cuando nos limpiaban el culo al llorar. En fin… ¡Que les jodan!
Salgo de la bañera, me seco y me visto. Siempre me gusta comprobar que lo llevo todo antes de salir, tengo muy mala cabeza, por eso divido mis bolsillos: Derecho (llaves), izquierdo (móvil), Interno derecho de la chaqueta (El dinero), interno izquierdo (condones). Una vez que estoy listo, giro el picaporte de la puerta y vuelvo a pensar que, en realidad...
...................................................................................
Abro los ojos, no tengo resaca, es una sorpresa…Pero ¿Por qué lo último que recuerdo es salir de casa? ¿Es que la cita duro menos de 4 horas antes de dormirme?. Empiezo a pensar que fue un fracaso, pero entonces me giro y veo un diminuto tanga sobre la lámpara volcada en la mesita. Y esa hilera de ropa viniendo desde el comedor. ¿Tan poco se necesita hoy en día para acostarse con una mujer?… Y lo más importante ¿Dónde está la dueña de todo este desastre? ¿Dándose un baño? o preparando algo de desayunar… Huele a bacón frio, debe llevar un tiempo esperándome.
Me incorporo y coloco una toalla sobre el lugar donde más agujetas tengo. Entonces salgo a la vista, diciendo
-          ¿Cómo tienes fuerzas para levantarte tan tempra…?- Querría haber terminado la frase
Igual que querría que esta mañana al levantarme y andar hasta el comedor no hubiese el cuerpo ensangrentado de una mujer desnuda sobre mi alfombra… Pero lo hay y estoy despierto. No es un sueño ni una broma de mal gusto, el bacón oculta el olor, pero ahí está. En el mismo lugar donde aún le quedaba vida, ahora yace. Y en un momento tan frágil como este solo se me escapa de la boca un triste
-          Pero ¿Qué coño…?
¡Joder está muerta!... ¿Qué hago?... ¡Tranquilízate!... Dios la he matado yo… ¡No! ¡No! ¡¿Qué dices?! Tu no harías daño ni a una mosca ¡Cállate e intenta recordar!
“¡Has llegado pronto!... No me gusta nada del menú… Reconoce que sería genial… ¿De verdad crees eso?... Me meto en un lio con todo esto… ¡Mas fuerte!... ¿Estás bien?... ¡No!¡No lo hagas!...”
De repente oigo como tocan a mi puerta y tras ella se oye
-          ¡Oigan! Policía ¿Va todo bien ahí dentro?... Hemos recibido quejas
Vuelven a tocar al timbre y seguidamente a la puerta 6 veces más. Entonces, conmigo aun inmóvil, se vuelve a escuchar la misma voz gritando.
-          ¡Escuchen, vamos a tirar la puerta! ¡Apártense!
Dios no… Pero es inevitable… Y segundos más tarde, la puerta empieza a vibrar hasta que cae delante de mí y se escucha un último grito
-          ¡Quieto!
Levanto las manos y solo una pregunta me viene a la cabeza ¿Qué está pasando aquí?


CAPITULO 2
HASTA QUE LO VES POR ESCRITO

Junio de 1994, el actor y deportista O.J Simpson estaba durmiendo cuando oye un ruido abajo y supuestamente encuentra a su mujer asesinada junto al amante de esta. La policía llega minutos más tarde y encuentra a O.J con las manos ensangrentadas y sin una buena coartada que echarse a la boca. Tuvo lugar entonces el juicio más polémico de aquellos años. Los afroamericanos levantaron la voz ante la posibilidad de que se viesen amañadas las pruebas, para así, refrenar la exitosa carrera de una de las fugaces estrellas que dio el deporte. Un juicio emitido por televisión con la máxima audiencia disponible, dio el INOCENTE que mas conmocionó al país. Hoy día siguen saliendo más pruebas, con mayor y menor credibilidad, que demuestran que era culpable. La soberbia policial fue mayor que su profesionalidad y el abogado logró exculpar a su cliente alegando el factor social del racimo. Si esos policías hubiesen hecho mejor su trabajo, dejando a un lado la piel que lleve el inculpado, actualmente ese tipo seguiría cumpliendo condena…
No creo que pueda permitirme un abogado tan original e ingenioso como tuvo O.J. Pero Dios sabe que lo necesito. Oigo como pasan los segundos en esta sala metálica y fría de 4x4. El reloj de la pared me recuerda que llevo 4 horas, 34 minutos y 2 segundos aquí sentado, delante de una taza de café, que la “exquisita” máquina del pasillo ha proporcionado al mismo policía, que ahora mira tras el cristal de mi derecha, esperando analizar mis expresiones. Otro policía que ha visto demasiadas veces “Lie to me” y ahora cree que tiene un curso completo sobre el estudio de las micro expresiones. Si eso fuera cierto y ahora mismo cogiese el vaso ante mí, segundos más tarde aparecería el influenciable policía.
Cojo el vaso y pego un sorbo lo suficientemente largo para sentir hasta en las entrañas el frío y mecánico sabor. Tal y como pensaba, antes de volver a dejar el café sobre la mesa, un agente aparece con una carpeta y denotando un hipócrita entusiasmo.
-          Bueno.- dice alargando preocupantemente la “e”
-          Por favor déjese de tácticas policiales conmigo
-          ¿A qué se refiere Sr.Mathers?
-          ¿A que me refiero?... Mire cuando llegué aquí supuse que utilizarían la táctica del “poli bueno – poli malo”. Pero tras cuatro horas he empezado a entender que eso sería demasiado fácil para mí y ustedes lo saben. Así que, aunque no estaba seguro de ello hasta ahora, pienso que esta táctica es la de desesperar al supuesto culpable hasta que confiese. Y creo que iré más lejos… Estoy seguro de que en unos minutos aparecerá alguno de los novatos con un documento, previamente vacío, entre sus manos. Y dirá algo tipo “Capitán, no hace falta que siga, debería ver esto”
-         
-          De esa manera, si yo fuese el culpable querría confesar antes de que abriese esa carpeta y fingiese leer la prueba incriminatoria definitiva cuando, en realidad, sólo es el menú de la cafetería.
-          ¿Te crees muy listo?
-         
Su nerviosismo se licua por los poros de su frente y tras un minuto de silencio suena la puerta y entra un tipo con una carpeta diciendo.
-          Señor, no siga. Creo que…
-          ¡Ya no hace falta! Gracias.- grita el capitán con toda la faceta de un incauto.
Seguidamente se cierra puerta y se oyen unos pasos tras el cristal. Entonces el recientemente ascendido capitán se sienta, delante de mí. Abre la carpeta y finge que la lee entera, cuando en realidad es muy posible que esté contando los segundos que tarda en ignorarme. Entonces cierra la carpeta, se mete un chicle en la boca y empieza a hablar entre-mascando el dulce entre sus dientes.
-          ¿Sabes? En realidad no me sorprende todo esto
-          No me diga
-          Sí, escucha… En el fondo creo entenderte. Hay cientos de estudios que hablan del gen de la maldad. Ya sabes el que tenia Hitler, Lee Harvey Oswarl y tu abuelo entre otros.
-          … - Arde en mí una furia que me dan ganas de literalmente empujarle la silla hasta el esófago.
-          Es posible, que ese gen sea como la diabetes y se salte una generación. Mira sinceramente lo que hiciese tu abuelo en su tiempo me da igual, pero no voy a permitir que siga sus pasos, un nieto malcriado que necesitó una educación mejor. ¡No! No lo permitiré.
-          ¿Ha terminado?... No en serio, puedo esperar… De todas las ciudades españolas me ha tenido que tocar el comisario, que más desea aparecer como héroe en los titulares. Reconócelo, en el fondo te gustaría que fuese yo y que no pudieses demostrarlo ahora mismo. Así podríamos jugar al gato y al ratón. Como en esas películas, que observas prácticamente catatónico, con pipas en esa barriga, de años de olvidar malos recuerdos, mientras tu mujer suda entre las sábanas de tu mejor amigo, que lamentablemente llego más lejos que tú en la vida. Pero dime… ¿Crees que si fuese el asesino me fijaría en ti como alter ego?
-          Que ganas tengo de que salgan las pruebas, te encerremos y los presos encuentren utilidad para esa lengua que tienes. Más te vale no fingir que estás loco como tu abuelo.
-          ¡Ah sí! Y hablando de él. Al margen de lo que hiciese, puedo decirte que este mismo Estado le otorgo más medallas de las que tú vas a tener en tu vida. Incluso el presidente le otorgó una mención especial.
-          No es por demostrar quién mea más lejos. Pero aquí donde me ves yo he estrechado la mano del rey.
-          ¿El rey? No me hagas reír. Mi amigo Edu, trabajaba para el rey, lo veía todos los días en pijama y charlaba con él, mientras seguía escupiendo en el desayuno cada mañana. No te ofendas, pero hoy en día cualquiera conoce al rey. Hasta a mí me han invitado varias veces y lo he rechazado.
-          Criajo creído y mal criado… Te juro que…
De repente aparece una mujer trajeada con otra carpeta en las manos diciendo.
-          Ya puedes parar Salvador, las pruebas han salido favorables. Steve Mathers no mató a esa chica.
-          ¿Quién es usted? – pregunta sorprendido el capitán
-          Soy la abogada del Sr. Mathers, es todo lo que necesita saber de mí
La sorpresa es ahora compartida por ambos. Es la primera vez que veo a esta mujer, pero no sería raro que ni la conociese. Hay mucha gente trabajando para la editorial a la que pertenezco, que no he visto nunca. Y es una pena no haberla conocido antes. Bajo ese traje de de 500 € la pieza, se encuentra un cuerpo muy atlético para una abogada. Su corto y rubio pelo brillaba sobre esos preciosos ojos verdes. Y ese tono de piel tan clara resalta aun más sus labios, muy acertadamente pintados con un rojo flor, aunque demasiado vivo para ser miembro de un buffet. Coloca la carpeta sobre la mesa, dejándome ver esas uñas pintadas con un rojo bastante saturado. Es extraño, hay demasiadas cosas que no encajan en ella.
-          Si nos permite capitán. Mi cliente y yo hemos de tener una conversación privada.- indica mientras me guiña el ojo.
El capitán no media palabra, está demasiado ocupado fantaseando sobre atar a la escotada abogada a las patas de su cama. Únicamente se levanta con una cara entre el erotismo y el machismo. Siente vergüenza de que hoy día una mujer le diga que hacer. Iluso, ¿Cree que alguna vez ha sido diferente? Detrás de cada hombre hay una gran mujer. Y las decisiones más importantes en su vida no han dependido de él, aunque ella le haya hecho creer eso.
Finalmente el capitán abandona el barco, dejándonos en cubierta a ambos, mientras conforme cierra la puerta se escucha un, entre dientes, “Zorra”.
La astuta letrada deja escapar una leve mueca y se sienta ante mí. Abre el maletín y tras leer un poco mi historial, deja escapar entre un susurro el apellido “Caparrós”. Estoy tan acostumbrado a la sorpresa, que apenas se me ha acelerado el corazón. No quiero que siga pensando en el nombre para luego tener una conversación de pocos minutos sobre la historia de mi vida.
-          ¿Qué tal las pruebas? – pregunto tratando de desviar su atención
-          Han encontrado semen tuyo dentro de ella, pero no hay signos de violación. Respecto a las marcas de lucha, que tenía en los brazos, encontraron ADN pero no es el tuyo. Steve… Había otra persona en tu casa y por alguna razón no te robó nada, no intentó secuestrarte y ni siquiera se molestó en atacarte. Sea la razón que sea, por ahora lo asociamos a algún enemigo de la chica. Pero no hemos encontrado nada sobre ella, que pueda confirmar nuestra teoría, por otra parte absurda. - contesta la, aun distraída, abogada
-          ¿Por qué absurda?
-          Es decir… Alguien dispuesto a matar a una persona de una forma tan violenta y sucia. ¿No tiene dos minutos para comprobar si había alguien más en la casa?
-          Siento si te ha decepcionado.
-          No es eso. Es solo que… Que no es lógico ¿Me entiendes? No es cuestión de más o menos suerte. Por lógica alguien que se toma su tiempo para matar dolorosamente a alguien, hubiese mirado la casa. Aunque fuese para ver si había algo de valor. Creo que el implicado te tuvo delante y no quiso matarte.
-          Y ¿Por qué no?
-          Eso es lo que te convierte en el principal sospechoso ante los ojos de la policía. Una persona con una historia como la tuya podría haber cometido el asesinato y parecer inocente. Y la complejidad de tu enfermedad no ayuda mucho.
-          ….
-          Lo siento Steve, quiero decir Sr. Mathers. Estoy un poco nerviosa y bueno la verdad es que… Tengo un problema… Siempre digo la verdad. No hablo de querer ser sincera, sino que por fuerza superior a mí… Lo soy
-          ¿De verdad?
-          Se lo puedo jurar
-          ¿Te vas a acabar acostando conmigo?
-          Sí… Sí… Es muy probable. Eres un tipo atractivo e ingenioso. Es lógico pensar que alguna mañana despertaré en tu cama. Y conociendo tu enfermedad, tengo pensado, que si finalmente resultas decepcionante en la cama, puedo no decirte nada y será como si no hubiese pasado.
-          ¿Eso no sería mentir?
-          ….
De repente entra el capitán de policía, con los resultados de las pruebas en las manos, delineando una amarga sonrisa, que se pierde conforme entra en la habitación. Sabe que no tiene nada contra mí, pero no hay nada en este mundo que le gustase más que tenerlo. Esa prueba que pueda convertir al resentido capitán en titular, por encerrar al asesino, que estaba empezando a seguir los pasos de su popular abuelo. Le ahorro pasar el mal rato de reconocer que se equivocó con sus insinuaciones y le pregunto
-          ¿Puedo irme ya?
-          Nuestros médicos te echarán un vistazo a ese brazo y podrás irte. Pero no salgas de Madrid o volverá a ser el principal sospechoso, ¿Lo has entendido? – pregunta soberbiamente el capitán como intentando retarme a hacerlo.
-          ¿Por qué iba a querer irme? ¿Conoce otro sitio donde quieran culparme de un asesinato?
El capitán no dice nada. Se muerde el interior de la mejilla y huye con el rabo entre las piernas. A veces incordia mucho la burocracia. En otro tiempo no habría dudado en atarme a su caballo y arrastrarme por todo el desierto, hasta escupir piedras. Pero ahora somos más civilizados, o eso queremos que crean los de nuestro alrededor.
-          No parece muy contento.- aclara mi abogada
-          Se le pasará… Muchas gracias por venir señorita…
-          ¡Ah perdone! Cristina Ramos. Puede llamarme Cristi, pero no Tina, lo odio.
-          De acuerdo… Entonces ¿Todo ha acabado?
-          Bueno, en realidad no. Sigues siendo sospechoso y no dudes en que tendrás a un par de policías, siguiéndote a donde vayas. Mi consejo es que, aunque veas quienes son, finjas que no los has visto. O creerán que tu buen comportamiento es debido a su presencia.
-          ¿Algo más?
-          No…Excepto una pregunta personal… ¿Cómo era Jorge Caparrós?
-          ¿Mi abuelo? ¿Por qué lo quiere saber?
-          Interés, hice mi tesis final sobre su caso.
-          Eres de las pocas que no mueca un símbolo de desprecio al hablar de él.
-          Mucha gente no conoce la historia real. Su lucha por la justicia. Su deseo de venganza al ver el cuerpo de Inés, incluso su lucha por su ex mujer. Y el increíble amor por May, tu abuela
-          ¿Incluye todo el informe?
-          No algunas cosas las vi en la película
-          ¿Película?
-          Si, aquella basada en sus memorias. “La sombra de mis días”.
-          No sabía que habían adaptado el libro de mi abuelo. También desconocía que ese libro se siguiese leyendo tras 2 generaciones.
-          Fue un éxito. El libro más vendido en España y América Latina. En realidad gracias a la gran libertad de decisión que dejaba. Tu podías leer el libro y conmoverte con su duro esfuerzo o asquear sus movimientos
-          Es interesante… Y respondiendo a tu pregunta, lamentablemente no lo conocí lo suficiente como para saberlo. Para serte sincero, ni siquiera he leído el libro.
-          Es una pena. – dice mientras recoge los papeles.
-          Eso lo dudo mucho.
Termina de recoger y se incorpora, mientras se coloca la falda por debajo de las rodillas. Es difícil encasillar su personalidad dentro de un mismo y estrecho parámetro. Sugerente pero recatada y ese factor sobre la sinceridad la hace la mujer perfecta.  El diamante en bruto del matrimonio. No soy partidario de las mujeres mienten, dentro de sus defectos, más que los hombres. Pero creo que ellas saben hacerlo mejor. En parte, en el interior de todo hombre, existe ese deseo que parte de nuestra adicción al riesgo. Intentamos llevar nuestras mentiras al límite de lo creíble y la mayoría de las veces cruzamos esa línea y somos cazados. Políticos, abogados, policías, teóricos, filósofos, profesores, magos y profesionales del espectáculo, mujeres, hombres, niños y hasta bebés, que fingen llorar para llamar la atención de sus primerizos padres, que sólo intentan recuperar las horas de sexo y sueño que el pequeño milagro del cielo les ha otorgado.
Finalmente ya está preparada. Ha tenido tiempo suficiente, mientras se recolocaba la ropa,  para mentalmente decidir qué palabras serian más adecuadas, para despedirse con un tono entre la insinuación y  el respeto, sacado de un quinquenio estudiado en una universidad privada, donde hoy día los chavales salen como robots de una guerra competitiva. Introduce su mano en el bolso y saca una fina tarjeta con su nombre en relieve dorado sobre un blanco hueso. Atrapada levemente por sus dedos corazón y anular, lenguaje empresarial supongo. La cojo y antes de poder terminar de leer su nombre completo, la atrevida abogada se despide desde la puerta.
-          Puede llamarme en mi horario de oficina Sr. Mathers y a cualquier otra hora Steve.
Cierra la puerta, permaneciendo unos segundos tras ella para asegurarse que no ha olvidado nada, entonces vuelvo a oír esos tacones alejarse. Es tan curioso como cierto que las personas más inseguras son aquellas que más tratan de demostrar que son seguras ante todo. Supongo que por eso el mentiroso se esfuerza más en dar detalles durante su mentira, tratando de justificar lo que una persona sincera no tiene porqué.
Me levanto y salgo de la sala de interrogatorio. Lo normal es que tu abogado te acompañe hasta la puerta, pero cada vez estoy más seguro de que soy su primer caso importante. Al llegar a la puerta aparece Mario esbozando una cara de nerviosismo, que sólo me hace sentir como un billete de 500 € perdido. Por fin vuelve a respirar, ha debido venir corriendo y esos años de fumador le pasan factura. Se apoya en la pared con las manos sobre sus rodillas y una voz entre cortada que agradece a Yavé su buena suerte. Entonces, cuando por fin su corazón baja de la garganta al pecho, saca un paquete de tabaco del bolsillo, de su chaqueta Hugo Boss, y desliza un cigarrillo desde sus dedos a la boca. Al encendérselo su rostro siente una orgia de sabor entre los labios, sus pulmones parecen alimentarse de química divina y al echar el humo, que se arrastra sobre su lengua, puede notar como su corazón vuelve a recuperar su ritmo. Lástima que eso le esté matando lentamente.
-          ¿Podemos irnos? – pregunto interesado
-          Sí… Vamos… Tengo el coche… ahí mismo.- responde entrecortando caladas y humo que sale de su cuerpo.
Caminamos hasta el coche. No puedo creer que haya pasado toda la noche entre una celda y una sala de interrogatorio. Lo bueno es que el primer rayo, de esta mañana de invierno, ahora asoma tímidamente tras el edificio Coca Cola. Y doy gracias porque la mañana y sus horas están poco entradas, eso evita a las curiosas hienas e introvertidas sanguijuelas. Tras la actuación de ayer en el programa de la afectada Carolina, debo estar en boca de toda persona que mate sus horas ante la caja tonta.
El coche, cuidadosamente aparcado en un callejón paralelo a la comisaria, enciende el motor. No llego a ponerme el cinturón de seguridad cuando el chófer acelera. Desde que llegamos a España hemos confiado en él, supongo que Mario recibió alguna carta de recomendación. Aun así Mario siempre exige que el chófer sea Inglés, sin conocimiento alguno del español, no me sorprende, hacía lo mismo cuando vivíamos en Irlanda, sólo que en ese caso pedía que fuese Francés. En parte, lo hace para evitar posibles filtraciones sacadas de conversaciones privadas entre él y yo. Ocurrió una vez en San Francisco que un hombre adinerado, cuyo nombre desconozco, hablaba sobre un nuevo libro, que tenía pensado escribir, con su agente mientras iba en limusina. El tipo resumió desde el prólogo al epílogo. Pues bien 6 semanas después salió su idea en papel bajo el nombre de Larry Ostanfof, el chófer que llevaba aquel día. Que se joda, personalmente me encantó el libro de Larry y podría asegurar que el manuscrito del desconocido escritor, no habría llegado a narrar con tanta perfección esa historia.
-          ¡Toma vístete! – ordena Mario mientras me pasa una bolsa con ropa
-          ¿No tengo tiempo de pasar por casa y ducharme?
-          No, tenemos el tiempo justo para desayunar en Mc.Auto y llegar a…
De repente un coche choca contra la parte delantera de nuestro Mercedes. El chófer desaparece en una nube de metal. Empiezo a verlo todo a cámara lenta. La música se corta y sólo se oye el metal que se dobla y se parte. El coche vuelca, sosteniéndonos un segundo en el aire para finalmente caer. Me golpeo la cabeza tres o cuatro veces y trago sangre que sale despedida de la cara de Mario. No pierdo la consciencia… ¡Aguanta no la pierdas!... Si me desmayo olvidaré todo cuanto ha pasado.
Boca abajo el coche se para, el metal deja de sonar y sólo se oye el continuo caer de la gasolina sobre el asfalto. La cabeza me da vueltas, la sangre de mi boca cae sobre la nariz y la de la nariz empieza a impedirme respirar correctamente… ¡No te desmayes!... Alcanzo el cierre del cinturón y a duras penas lo abro, haciéndome a mí mismo caer con la espalda sobre el techo. Toso varias veces y vomito rojizo sobre los cristales, que se clavan en mis dedos.
Me giro hacia Mario, el cual ha perdido la consciencia. La parte derecha de su cara está roja, creo que se la ha golpeado directamente contra su ventanilla. Empiezo a verlo todo un poco más borroso.
-          Mario… ¡Mario! – grito con la garganta desgarrada mientras esputo sangre.
Descuelgo a Mario sosteniéndolo con cuidado para evitar movimientos bruscos. Aún sin salir del coche intento reanimarlo.
-          ¡Mario despierta coño!...¡Vamos no me hagas est..!
Interrumpe mi frase una arcada que me hace vomitar de nuevo. Oigo como algo cae contra el techo, algo blanco bañado en rojo… Mi premolar. Me quedo unos segundos mirándolo, lo cojo y me lo meto en el bolsillo. Seguidamente arrastro a Mario fuera del coche, agarrándolo bajo los hombros. Una vez en la calle, se ve de los portales salir gente en pijama o con el café derramado sobre la camisa, por el ruido tan fuerte del accidente. No tengo fuerzas para gritar ayuda y nadie se acerca por miedo a que explote el vehículo.
Se oye el grito de una mujer que viene desde detrás de nuestro coche, entonces segundos más tarde aparece un tipo con la frente ensangrentada, debe ser el conductor del otro vehículo. Con las pocas fuerzas que me quedan le digo
-          Ayúdenos por favor
Adelanta la mano, que tenía tras la espalda, mostrando un revólver con el que me apunta a la cabeza. Me quedo paralizado mirando el fondo oscuro de ese cañón y que cuanto más claro lo vea mas borrosa veré mi existencia. El conductor del otro vehículo me mira fijamente, a modo personal. Cada vez voy desechando la teoría del accidente.
-          ¿Te crees afortunado Steve? – pregunta apretando el mango del revólver
-          ¿Qué?
Me presiona el cañón del revólver sobre la frente. Cierro los ojos, parece que aquí acaba todo… Lo peor de morir es irse sin entender porque te han sacado del mundo.
De pronto en el revólver suena un “clic”. Vuelvo a abrir los ojos… El misterioso atacante se coloca ahora el revólver en su propia sien… Está loco. Aprieta el gatillo y vuelve a sonar ese “clic”. Entonces vuelve a ponérmelo en la frente y presiona el gatillo…”clic”.
-          ¡Joder! ¿Qué coño haces?
Se lo recoloca en su sien y aprieta el gatillo… “bang”… Cae al suelo inmediatamente, espolvoreando sus rojizas ideas sobre mí. Y allí se queda con el cráneo abierto y sus ojos clavados en mí. La sangre empieza a bailar por el asfalto hasta acariciar mis “Converse Hi-Top”. ¿Qué diablos ocurre?
De lejos se oye las sirenas de la policía y la ambulancia. Están a pocos metros de aquí y…
…………………………………………………………………………………………
Un continuo parpadeo permite aclarar la imagen a mí alrededor. Un bote sobrecargado de un líquido, que late al compás de las gotas que se estrellan en su superficie, se conecta a mi mano a través de una aguja que atraviesa la vena de mi mano. Cuando por fin consigo volver a controlar mi cuerpo, observo mi torso prácticamente vendado; la pierna, escayolada hasta la rodilla y una ausencia completa de dolor en el resto del cuerpo. Debo estar hasta arriba de calmantes.
-          ¡Hola! ¿Hay alguien por ahí? – grito al silencio
Inmediatamente unos tacones se escuchan desde el pasillo, una puerta se oye abrir e inmediatamente aparece una enfermera, escoltada por un agente de policía. Este informa por radio de mi despertar mientras la enfermera comprueba mis constantes. La chica, que ha dejado marcas de carmín en los labios del agente, me baja el suero y seguidamente me pregunta
-          ¿Cómo se encuentra Sr.Mathers?
-          Como si me hubiese dormido en el engranaje de un camión.
-          Su médico vendrá enseguida
-          ¿Dónde está mi acompañante?
-          ¿Quién?
-          El que venía conmigo en el coche
-          Voy a preguntar. Usted descanse.
-          Gracias no tengo sueño, ¿Qué hora es?
-          Las 9 y cuarto aproximadamente
-          ¡Las 9 y cuarto de la noche! ¿Llevo durmiendo desde el accidente?
-          No señor, usted llegó consciente, se durmió tras la operación ¿No lo recuerda?
De repente una tercera voz masculina se oye desde la puerta
-          No se esfuerce señorita, no recuerda nada. Y mucho menos las 4 horas antes de dormirse. ¿No es así Esteban?
El doctor, con un aura de misterio y una sonrisa egocéntrica, porta una carpeta con mi nombre escrito. Seguidamente coge una silla, se sienta al lado de mi cama y les pide educadamente a la enfermera y al policía que salgan de la habitación. No creo que les importe demasiado. Mi grito debió interrumpirles en un momento tan tenso, que llevo al agente, que luce la marca blanca de un anillo de compromiso en el dedo, a olvidar subirse la cremallera.
Una vez solos, abre la carpeta y empieza a silbar una melodía, que entre afinamiento y desafinamiento, consigo entender como “Two tickets for Paradise”. Para el molesto ruido y tras pasarse la lengua por los labios me dice.
-          Has estado a punto de no contarlo Esteban
-          ¿Necesitas ocho años de medicina para decirme eso?
-          ¡Ja! Es un milagro. Una costilla rota, la tipia de la pierna izquierda rota, algunos cristales clavados por todo su cuerpo y una leve contusión craneal.
-          ¿Llama a eso suerte?
-          ¿Usted no?, Estás vivo idiota. Tu chofer ha muerto viendo como sus tripas se repartían por Gran Vía. Tu amigo ha entrado en coma cuando parecía que ya se había recuperado.
-          ¡¿Mario?! ¿Dónde está ahora? – pregunto mientras me quito las vendas que sostienen la via.
-          Tranquilo amigo. No vas a ir a ninguna parte
-          ¿Qué?
Dirige mi mirada a la mano derecha, que tengo esposada a la camilla. Me agarro la muñeca y tiro varias veces de ella.
-          Tranquilícese amigo
-          ¿Quién es usted? ¿Dónde está mi medico?
Sonríe de nuevo soltando una leve carcajada y empieza a silbar la canción de nuevo… Entonces se levanta sacando una jeringuilla de su bolsillo y me la inyecta en el brazo.
-          ¡No! – grito mientras golpeo su cara con el brazo mismo brazo
Me incorporo arrancándome la vía por completo, manchando mi cama por el sangrar constante de mi mano. Tiro fuerte con el brazo derecho y consigo arrancar el plástico que me unía a la cama. Aun un poco mareado consigo placar al doctor clavándole mi hombro en la garganta y salgo a correr por el pasillo, tirando de la escayola.  Sorprendentemente la pierna no me duele nada.
-          ¡Ayuda! ¡Ayu..!
Caigo sobre el suelo alimonado y empiezo a arrastrar mi cuerpo unos metros. Los ojos se me empiezan a cerrar y solo escucho un latir de corazón que se apaga poco a… poco.
Al fondo del pasillo se escucha una voz que grita: ¡Steve!... ¡Steve!
-          ¡Steve despierta joder!
Abro los ojos exaltado.  Vuelvo a estar en mi habitación. Mario me zarandea desde una silla de ruedas
-          Estoy despierto, estoy despierto
-          ¡Joder tío! Menudo susto me has dado.
-          Seguro que no es nada comparado con el que me he llevado yo
-          Parecía que te estaba dando un ataque de algo
-          Era una pesadilla
-          Creí que tú nunca soñabas.
-          Yo también, esto es algo nuevo.
Todo era eso… Una pesadilla… La primera que recuerdo. Algunos factores eran reales, mi pierna escayolada, mis manos magulladas pero sin esposas y una ausencia de dolor que se confunde por un constante dolor punzante en la espalda. Mario no está en coma, tiene ambas piernas escayoladas y un brazo hinchado sostenido con su cabeza medio vendada. La sexy y descuidada enfermera es en realidad un alto enfermero, con una cojera leve, lesión deportiva, me atrevería a decir. La habitación es igual con ese asqueroso color crema en las paredes y un papel celeste, que va desde el suelo hasta poco menos de la mitad. Poco mobiliario: un televisor, un sillón y una mesilla, con mis insípidas patatas al vapor enfriándose hace al menos una hora. Odio la comida del hospital.
-          Tranquilo, no te dejare que comas eso. Mira lo que mi asistente te ha traido, creo que conseguirá alegrar esa cara.- dice Mario mientras señala la parte baja de su silla
Allí, escondida, una bolsa de Burguer King y mi portátil. Coge la bolsa y la abre, sacando de ella una hamburguesa doble con queso y unos aros de cebolla. Quizás porque estoy hambriento, pero ahora pienso, que cuando Dios creó el universo y llego el domingo. Se sentó sobre el Himalaya, comió una hamburguesa y mientras la cálida carne se paseaba por sus dientes pensó: “Definitivamente lo mejor que he creado”
Devoro la hamburguesa con una rapidez preocupante y siento como el calor llega a mi estomago, deslizando el dulce tomate por mi garganta a la vez que mi lengua pasea el sabor picante de la gota de mostaza en la superficie parrillada de la ternera más sabrosa que he probado.
-          Respira Steve, acabas de sobrevivir a un accidente. Sería ridículo que ahora murieses atragantado con una simple hamburguesa.
Trago, incluso siento caer en mi estomago, el ultimo pedazo de la breve hamburguesa. Bebo dos tragos de la excesivamente dulce Pepsi industrial. El sistema reside en unas pastillas que al diluirse con agua forman un refresco similar al original. Esas pastillas las fabrica la propia empresa, que Coca Cola o Pepsi. ¿Qué por qué no la venden en el mercado? La verdad no hace falta ser un lince para entenderlo, por la misma razón que un político se hace político, que un marido no confiesa la infidelidad a su mujer o que existe gente que aparece con collarín días después de un leve golpe con el coche.
Cuando por fin veo mi ansia calmada en exceso, cojo mi portátil de las piernas de Mario y lo enciendo.
-          ¿Te vas a poner a escribir ahora? – pregunta Mario extrañado
-          ¿Qué mejor inspiración que sobrevivir a un accidente? Además ayer debía haber publicado el capitulo 1.
-          Como veas. Yo, con tu permiso, voy a hablar con ese enfermero tan guapo de maternidad.
-          ¿Qué te hace pensar que es gay?
-          Por favor Steve… - insinúa mientras suelta una sonrisa de superioridad
Sale de mi habitación, arrastrando la silla de ruedas, que crea dos líneas paralelas en el suelo. La razón por la que no pienso mucho en la bisexualidad de Mario, es porque, de los numerosos debates que hemos tenido, puedo deducir que más que un bisexual es un homosexual reprimido. Cada persona elije su estilo de vida, sinceramente, prefiero eso a su tío Miguel, que padecía un trastorno, el cual le hacía querer mantener relaciones con cualquier objeto. El pobre murió hace años, en un congelador, del hospital psiquiátrico Dolores del consuelo. El mismo en el que estuvo mi abuelo.
El escritorio se abre finalmente. De fondo una imagen de mi dormitorio en Irlanda. Al ver mi cama y esas sabanas blancas compartidas entre el suelo y el colchón, me vienen a la cabeza las imágenes de aquellas muje..
-          Tiene un mensaje nuevo. – dice la robótica voz femenina de mi ordenador
El mensaje viene de mi propio e-mail. No es la primera vez que lo hago. Siempre que he escrito un nuevo capítulo de algún libro, en las 4 horas anteriores a dormirme, me envío a mi mismo lo escrito. Hoy en día es difícil fiarse de nadie. Abro el documento y empieza a cargarse, espero con el mismo deseo que puede tener cualquiera de mis fans. En cierta manera es triste, no recordar, sobre qué va la historia que te da de comer. Veamos…
¡Vaya! Hay dos capítulos enteros escritos. Parece que la historia tiene como protagonista a un escritor, soy mi peor crítico pero se nota que aquella noche no estaba en mi mejor momento. Iré directamente al final. Espera… ¿Qué coño es…?
>> Aun resacoso de la noche anterior, el joven escritor, con una mueca de asco y alcohol seco en sus labios, caminó hasta el centro de la sala para descubrir el cadáver de aquella mujer, que había matado horas antes tras el fuerte debate mantenido<<
Pero… ¿Qué es esto?...
>> En apenas 6 horas no era consciente de lo mucho que había cambiado su vida. Y no podía supones lo mucho que iba a cambiar, porque algo tenia seguro, todo acababa de empezar. De repente llaman a la puerta, El fuerte estruendo del constante golpear hizo estremecer todo recoveco de piel del joven escritor. Tras ella un fuerte grito.- ¡Policía, abran o echaremos la puerta abajo!-. Inmóvil, comenzó a pensar en todas las salidas posibles, la ventana, descartaba los 4 pisos de altura y esconderse en el armario sería estúpido. En el fondo, y podéis creerlo o no, el ansiado escritor deseaban que le atrapasen, quizás así todo iría mas rápido para el gran final que tenía preparado en su cabeza. Pero ya era tarde para cualquier ingenioso plan de huida, el policía rompió la puerta y tras el humo, que levantó, un cañón asomaba. Todo, finalmente, estaba saliendo como él quería<<
No, no es posible. Debe ser una broma, una jodida broma, solo eso. ¿Cuándo se escribió este documento?... Veamos… Se envió a las 12 de la noche… Es imposible. Horas antes de la muerte de la chica. ¿Qué está ocurriendo aquí?
Ojalá pudiese dejar de leer. Pero al llegar al penúltimo párrafo del segundo capítulo, con el corazón acelerado y el estomago aterrado, puedo ver cómo está escrito todo lo que ha ocurrido desde ayer. Llega un punto que me leo a mi mismo sentado en la camilla del hospital leyendo el capitulo. Solo que aquí el personaje recuerda todo y es un psicópata. O quizás ¿Lo soy yo? ¡No! ¡No! ¡Tranquilízate joder!
Entonces leo el último párrafo.
>> La intranquilidad de nuestro dolorido escritor era palpable en cada pelo erizado de su piel. Si bien la policía estaba detrás de él. No podía dejar de pensar en el capítulo 3 de su libro, el que envió a la única persona que podía entender el futuro de sus actos, la bellísima Carla, la cual le esperaba en casa esa noche. La única prueba que podría relacionarlo con el caso tenia entre las manos en capitulo 3 y aguardaba impaciente. Lamentablemente si él no se presentaba a las 10:30 de la noche en la casa. Ella tendría que entregarse a la policía y contarlo todo, tal y como habían acordado. El escritor repasaba una y otra vez el capitulo sin tener en cuenta, que tendría que escapar del hospital o todo acabaría para él y su fantástico plan sería el eterno intento de no caer olvidado <<
Es una broma, solo eso. De repente recibo un mensaje al correo, enviado desde… ¿Mi propio teléfono?... El mensaje dice
Dnd stas? M toy preocupand. Slo queda media hora xra k tdo acabe. S lo k kieres?
Son las 10 ahora mismo. Esto no puede estar pasando, pero, aun siendo mentira que yo mate a esa chica, esa tal Carla cree que si y está dispuesta a confesarlo todo… Tengo que salir de aquí. Tengo que llegar a casa y descubrir que esta pasando, aunque eso implique echarme más tierra encima.


CAPITULO 3
EL AMANTE QUE IGNORABA ESTAR MUERTO

 La noche abre sus puertas en la ciudad. Servicios completos en aforo ilimitado, un mundo relleno de oscuridad y reyes que se deslizan de bolsillo a bolsillo. El padre saca su sueldo de la billetera, arrastrándolo ante la mirada sonriente de su hijo, inmortal en una foto junto a la mujer, que espera a su respetado marido en casa mientras fantasea con los médicos de Anatomia de Grey. La prostituta mira disimuladamente la foto de la billetera, mientras cobra por sus servicios, y por un momento piensa que lo que hace no es malo, que el mundo estaba podrido mucho antes de que ella mandase su vida al infierno. Unos jóvenes se raspan la nariz mientras salen del mismo servicio público riéndose a carcajadas y se paran a mear en la puerta del nuevo hostal por horas, en donde las persianas cierran a la par y las fantasías perdidas vuelan. La joven, que de niña prometía no ser como las demás y valorarse a sí misma, camina prácticamente arrastrada al callejón de la mano de un tipo de 30 años, que en sus años siendo mal padre o mal novio, se da cuenta de que las jóvenes de ahora son muy fáciles. Los tres elementos: el riesgo, el atractivo y la popularidad; harán que esa niña pierda su virginidad apoyada en un contenedor mientras oye promesas de amor. Quizás su futuro, si no decide cambiar de vida, sea mirando la foto del vástago del cliente satisfecho mientras paga. La ciudad se pone su mejor y provocativo vestido y su ropa interior de espinas para quien decide picar entre sus risas y despreocupaciones.

Por mi parte, espero tras la cabina ante mi casa, observando con vagancia mi ventana y a la mujer que pasa ante ella cada 4 segundos. Aun con los puntos frescos por el accidente me permito el lujo de mantenerme en pie. Los calmantes que robé del hospital ayudan bastante y salvo por algún desvarío que otro, nunca he estado mejor. Soy optimista y creo confundirme con el resto de individuos que forman la noche. Estrellas que brillan más fuertes en charcos.

Podría entrar con mucho ruido, gritando y fingiendo una pistola en el bolsillo. Armar algo de jaleo y decir que necesito que se vaya y que deje el capítulo sobre la cama. Pero, ¿A quién?... ¿Quién es la silueta tras mis cortinas?

Empiezo a caminar, la pierna se queja y envía escalofríos que recorren mi espalda y llegan a la nuca, peor aguanta, es fuerte y no quiere rendirse. Entro en mi portal y mientras subo las escaleras me planteo mis opciones: Podría ser comprensivo o incluso fingir que no recuerdo nada, quizá así me ponga al día y se resuelva todo este loco puzle, que estos días representa mi vida y …

-          ¡Aquí estas! – exclama la voz de una mujer desde la puerta de mi casa.

No puedo decir nada, me quedo atrapado mientras mis ojos envían señales a mi cerebro… Es preciosa… Una chica morena de pelo corto, ojos oscuros como la noche que nos baña, labios que impactan al pensar en besarlos y un vestido que acaricia levemente su cintura.

-          ¡Dios mío! Mírate… ¿Cómo se te ocurre cariño? – pregunta mientras sus ojos se bañan en lagrimas negras por la sombra de ojos

Corre a abrazarme como si mi imagen no dejase de sorprenderle, presiona su pecho contra el mío para sentir mi corazón y baña mi estropeada ropa del cálido gotear de sus ojos. Por un momento me siento atrapado y sin una posible reacción lógica. Todas las ideas, todos los movimientos planeados para esta situación se desparraman ahora como un vago recuerdo. Mi corazón se acelera como si algo dentro de mí la conociese, es más, llegase a extrañarla. Tras esos segundos en silencio me coge de la mano y me lleva al interior de la habitación. Entonces nerviosa comienza a dejar sobre la mesa montones de papeles, que tenía distribuidos por el suelo. El caos más organizado, que jamás he visto.

-          Creo que todo está saliendo como querías.- aclara mientras termina de amontonar los folios

Me acerco a la mesa y observo con vaguedad esos folios… Pero solo son folios en blanco, cientos de ellos, enumerados…

-          ¿Qué haces?

-          ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no estoy haciendo algo bien?

-          No, creo que no. Verás estoy un poco conmocionado tras el accidente, necesito que me ayudes a recordar.

-          ¡Oh cariño! Lo siento tantísimo. Soy estúpida ¡Estúpida joder!

-          Tranquila, solo dime que está pasando

Suelta una carcajada que acompaña hasta el dormitorio, de donde coge una carpeta mojada por la lluvia de hace unas horas. Me la entrega con una reverencia, que aun no consigo entender y se arrodilla en el suelo, con una mirada ansiosa y feliz.

Abro la carpeta y dentro lo que temía… Capitulo 3… ¡Aquí está! Podría cogerlo y salir corriendo, cerrar la puerta y olvidar toda esta historia. Pero entonces la chica, que aun me mira, susurra sensualmente.

-          Ya me lo he leído, lo siento… Se lo que va a ocurrir ahora…

-          ¿A qué te refieres?

Se lanza a mis labios y empieza a besarme apasionadamente, siento como expulsa y recoge el aire por su nariz al chocar contra las mía. Durante este segundo que cierro los ojos, pienso que no puedo ser más feliz en mi vida, quizá necesitaba un beso que no olvidase a la mañana siguiente. Sinceramente saborear su cacao con la suavidad de mis labios que bailan con los suyos como si el tiempo fuese nuestro, me llena de una extraña energía y felicidad. Me quedo en blanco, no es de extrañar, el último beso, que recuerdo, fue el que mi ex mujer me dio antes de marcharse, con lagrimas en los ojos y una foto de… >>¡Papa!<<

-          ¡Carla! – expiro mientras me aparto a una distancia segura

Ella da un paso atrás sorprendida. Esa voz, ese recuerdo…No, otra vez no… La medicación, eso es, he olvidado tomarla. Seré estúpido

-          ¿Te encuentras bien Steve? – pregunta Carla asustada

-          Escucha Carla. Necesito leerme el capitulo siguiente, e incluso todos los que tengas que lo siguen. ¿Qué te parece si preparas un café mientras? Por favor

-          ¿Un café? ¿Por qué cambias la historia?... No… por favor, no me pidas eso, ¿Por qué quieres que haga eso?

-          ¿Pedirte qué?

-          No puedo hacerlo, no me veo capaz…

-          ¿¡Pedirte qué, Carla!?

>>¡Papa!<< …. Otra vez esa voz, esta vez desde detrás de la puerta, sobre al cual no recae ningún otro sonido

-          ¿Por qué quieres que haga eso Steve? – insiste Carla

-          ¡Cállate! ¡Escucha!

-          … No… No oigo nada

-          ¡Exacto!

Nada, ni una diminuta risa, ni un rompedor llanto… Nada, solo silencio. Incluso cuando la noche es más vieja, a pocas horas de morir y ceder paso al día, escuchas algo. Unos tacones que dejan de sonar melódicos, tras las largas horas de alcohol y promesas rotas. Quizá un coche, cuyo motor esta gripado, por una noche bajo las estrellas de un frio invierno. Pero nunca hay silencio y cuando el mundo te deja sentir ese silencio es porque prepara tormenta.

-          Al suelo.- susurro mientras nos agachamos

-          ¿Qué ocurre Steve?

-          Tenemos que salir de aquí… ¿Dónde tienes el coche?

-          En el callejón, como dijiste, dos calles a la derecha de la tuya.

-          ¿Cómo dije?.... Está bien… ¿Llevas las llaves encima?

-          Están junto a la puerta, en el cenicero de la mesilla

-          Escucha atentamente… Yo voy a por ellas. Tu aparta el escritorio que hay junto a mi cama, tiene ruedas no te costará, detrás hay una puerta pequeña, código 69629. Entra y mantenla abierta pero no…hagas…ruido.

Asiente con la cabeza y todavía agachada camina hasta el escritorio. La salida de emergencia, que mi abuelo obligo al arquitecto diseñar, creí que nunca la utilizaría. Pero no puedo permitir que me cojan ahora, teniendo una pista tan grande en las manos y teniendo ella una prueba tan buena contra mí. Ellos nunca me creerán y ya imagino los titulares “El heredero de la locura”.

Ni en sueños, esto no puede acabar así. Empiezo a caminar hacia la mesilla cuando de repente se funden las luces. Me incorporo y corro, apático al dolor que siento, hasta las llaves,  que atrapo mientras se oye un varonil “¡Ya!” tras la puerta. Un fuerte golpe destroza el silencio y unos gritos tratan de detener mi paso, pero yo corro, acompañado del dolor y de una bala que impacta contra mi televisor en el segundo antes de girar la esquina y meterme en mi cuarto. Carla ha cumplido al dedillo mis exigencias.

Atravieso la pequeña puerta, que ocultaba el mueble, de un salto y activo el cierre desde el otro lado golpeando el botón con la pierna buena.

-          ¿Dónde estamos? ¿Por qué huimos? – pregunta Carla excitada.

Se me han abierto un par de puntos, pero puedo seguir. ¡Vamos no te entretengas! La cojo de la mano y sin mediar palabra, la arrastro a correr junto a mí hasta la siguiente salida. Mi abuelo compró dos casas dentro de la misma planta, las conectó por esa pequeña puerta, que hemos atravesado, pero no lo dejaría así, me dijo como salir de aquí pero ¡Joder! No lo recuerdo. Está bien, tiene que estar ante mis ojos., ¿Qué veo? ¿Dónde debo mirar? Estoy en un comedor, tenemos una mesa, una sillita de bebe en la esquina, algunas sillas, cubertería, alfombra, chimenea y mini bar. Tiene que estar a la vista, no la construiría en otra habitación, es un riesgo demasiado grande.

-          ¡Están en la otra casa! – se oye desde mi abandonado dormitorio.

No tenemos tiempo, ¡Vamos trata de recordar! Tiene que ser algo que nos permita bajar. ¿En el suelo tal vez? ¡Espera! ¿Qué es esto? Mesa de 12 platos y 13 sillas, ¿Por qué 13 sillas?

-          ¡A la de tres! ¡Una, dos y… treees! – se escucha tras la puerta de esta casa antes de un fuerte golpe de algún inteligente y heroico GEO, que ha intentado derribar la puerta placándola.

Esa puerta es de metal, tardaran unos segundos más en abrirlas, suficiente para recordar. ¡No seas idiota! ¿Por qué doce platos y trece sillas? Nada es casualidad y solo alguien que viviese aquí podría saberlo. ¡Haz memoria, haz memoria!... >>¡Papá!<<

-          ¡Ahora no! – grito

-          ¿Ahora no que Steve? – pregunta Carla, que aun no consigue adaptarse a una situación, en la que su tranquilidad es demasiado sorprendente teniendo en cuenta los hechos

-          ¡Goma en la puerta! – vuelven a gritar los agentes tras la puerta

-          ¡Pueden callarse intento pensar!..¡Vamos, vamos!..¡Espera!...

Doce platos, trece sillas… ¡El bebé!... El bebé odiaba comer en la silla, odiaba ese plato con los ojos de Dora exploradora clavándose en el, mientras el puré la asfixiaba. Comía de lo que comía su joven abuelo y se sentaba mientras pasaba el dedo por las cicatrices, que no tenían cura. ¡La silla del bebé!

-          ¡Apartaos, apartaos! – grita una voz ronca desde el pasillo

-          ¡Je! ¡Buen consejo!

Aun sosteniendo a Carla la mano, corremos hasta la silla del bebé, que  tiene una trampilla debajo. Solo me hace falta tirar levemente de ella y ¡ahí está! Un hueco con escalera, que pasa tras la pared del vestíbulo hasta el alcantarillado. No puedo imaginar cómo consiguió engañar al resto de los vecinos para justificar esta obra. Pero aun tras años, desaparecido o muerto, consigue hacer que suelte una sonrisa.

-          ¡Baja Carla!

-          Pero ¿Por qué huimos de la historia?

-          Tres, dos, uno - ya están aquí

-          ¡Baja joder!

Una explosión hace retumbar todos los muebles de saldo de la casa. La humareda se extiende desde la puerta y entre las sombras aparecen los agentes GEOS, encargados de mi detención.

Empiezo a bajar por las escaleras detrás de Carla. Cierro la trampilla desde dentro, levantando a su vez la sillita del bebe, mientras oigo a algún que otro GEO preguntándose

-          ¿Dónde están?

Bajamos en silencio el tramo tras la pared del vestíbulo, escuchando como informan al detective asignado.

-          Señor… La casa estaba vacía.

-          ¿Vacía? ¿Y donde coño están?

-          Seguimos buscando

-          ¡Pues buscad mejor!

-          ¡Si señor!

-          ¡Y acordonar 2 manzanas a la redonda! ¡Nadie se irá a casa hasta que lo encontremos!

¿Solo dos manzanas? Ignorantes funcionarios, yo habría acordonado tres manzanas, incluso cuatro sabiendo quien soy o de quien soy familiar. Cuando olviden a mi abuelo, no tardarán mucho en buscar información sobre mí y aunque les contará trabajo, encontrarán la titulación del servicio militar irlandés, al que pertenecí y los lugares donde combatí con ellos. Entonces, se echaran las manos a la cabeza por esas dos manzanas que les faltaron. Ingenuos, ¿Creen que Jorge Caparrós no obligaría a su hija a ingresarme unos años en el servicio militar? Pero claro, eso no aparece en ninguna biografía de bolsillo, con mi cara en la portada, bajo las palabras “No autorizada”

Al llegar a la alcantarilla, el olor se hace presente inmediatamente, no solo aquel que mis vecinos han diseñado, con años de comidas rápidas, sino también el oxido del mal cuidado sistema de alcantarillado español. No es de extrañar, los alcaldes prefieren invertir en cambios visibles para asegurarse votos en las próximas elecciones. Mejor para mi, si España hubiese cambiado algo en los años que pasé fuera, la bolsa pegada con cinta americana a las paredes de este paraíso mal oliente, ya no existiría. Pero ahí está, tal y como mi abuelo me prometió.

-          ¿Qué ha ocurrido ahí arriba? – pregunta Carla tapándose la boca para no devolver por la peste que nos rodea

-          Un giro argumental. No puedo dejar que nos atrapen todavía – respondo mientras arranco la bolsa de la pared, haciendo caer algunas cucarachas que ya se habían acostumbrado a resguardarse tras ella.

-          ¿Qué es eso?

-          Una bolsa

-          Eso ya lo veo, pero que hay dentro

¿Qué hay dentro? Tengo tanto interés como ella por averiguarlo. Ropa ancha y deportiva, así podre librarme de la ropa del hospital. También un fajo de billetes, un DNI falso y una pistola. Saco todo menos la pistola, que tiro junto a la bolsa, al río que circula entre nuestros pies. La corriente se lleva la bolsa y veo como se aleja mientras cambio mi ropa.

-          ¿En qué calle exactamente estaba tu coche? – pregunto

-          En la perpendicular a la C/Pelicano

-          ¡eeehh! Si, se cual es. Entonces por la derecha

Caminamos a paso acelerado. En una situación como esta lo normal es esperar un shock por parte de la jovencísima Carla, pero no veo eso, simplemente aprecio decepción. Ella quería que fuésemos detenidos, lo necesitaba y aun no entiendo el por qué pero es así. Es tan fielmente creyente en la historia, que no recuerdo haber escrito, que resulta increíble. ¿Cómo puede llegar una persona al punto de apreciar más su fe que su propia vida? Nunca he entendido esa lógica Teo-centrista de algunas personas que creen que ciertos actos, aun siendo malvados, pueden valorarse por la fe que ellos causen. Terroristas, fundamentalistas, independentistas de la extrema derecha o izquierda que dan una bala y quitan una vida, sin más motivo que la fe en algo o alguien. Es curioso cómo aún hay gente que piensa que la fe mueve montañas, cuando en verdad las quema hasta desaparecer. Y en el epilogo de la creencia solo habrá desierto y todos moriremos, independientemente del objeto que necesitemos justifique nuestros actos. El después poco importará

Al llegar a la alcantarilla, salimos de ella sin mediar palabra. Una vez en la calle, el coche de Carla espera, con algún que otro gato durmiendo sobre el capo, para calentarse de esta dura madrugada de diciembre. Ha empezado a llover más fuerte, eso retrasará la acción de la policía, aun así, tampoco quiero perder mucho tiempo aquí. Subimos al coche, le doy a Carla las llaves y arranca

-          ¿Hacia dónde conduzco Steve?

-          A tu piso

-          ¿Mi piso? De haberlo sabido lo habría arreglado un poco, no entiendo nada, ¿Por qué has dado este giro al argumento? ¿Cómo tenias dos pisos conectados? ¿Qué hay de la bolsa y él dinero?

-          Primero te responderé  a lo que sé. Mi abuelo era Jorge Caparrós como sabrás. Él nunca dejaba nada al azar sabes.

-          ¿Tu abuelo estaba tan loco como decía la televisión?

-          Mi abuelo era precavido, lo que le mantuvo vivo todos esos años. Educó a sus hijos para que sobreviviesen e igual a sus nietos. Siempre pensaba que su pasado acabaría encontrándole otra vez y lo haría sobre lo que más quería en el mundo, así que, como habrás visto preparó todo para que nunca fuésemos atrapados, salvo si queríamos serlo. Ahora respóndeme tú… ¿Quién eres?

-          Soy Carla, Steve, no seas estúpido o ¿Es alguna pregunta existencial? Como ¿De dónde somos? o ¿A dónde vamos?... ¿Qué hay mas allá?... Pero ¿Quién soy? Claro quién soy y ¿Cuál es mi objetivo, mi misión?

-          ¿En serio?

-          En ese caso si sé quién soy. Se cual es mi papel Steve, gracias estaba dudando pero ahora lo veo todo claro.

-          Me alegra que uno de los dos lo estemos – sonrío acompañando su extraña cara de felicidad con la que conduce.

Está bien… Veamos… Soy el copiloto de una desequilibrada mental que conduce a un lugar desconocido, siguiendo un plan que he escrito y repartido yo, el cual acabo de cambiar, y del cual no recuerdo nada. Así que olvidando el hecho de que hace unas horas otro loco ha jugado a la ruleta rusa, con mi cuerpo sobre la calzada, tras un extraño accidente de tráfico, y, que la policía de la ciudad me busca por el homicidio de una becaria en mi piso, que cometió un asesino que decidió no matarme ni robarme… Podría pensar que no está siendo un día tan malo.

-          Ya hemos llegado – aclara Carla

Estamos en las afueras de la ciudad. La casa, es una finca con un establo en desuso y una hierba olvidada, pero la estructura de la fachada parece solida y está bien cuidada. Si todo resulta ser una trampa, podría correr cuesta abajo por la colina, no estaremos lejos de la autovía.

-          ¿Entramos? – pregunta Carla

-          Si

-          Iré encendiendo las luces, ¿Puedes cogerme el bolso? Está detrás

-          Claro, pero ten cuidado, podría haber alguien en la casa.

-          No cambiarias la historia para que me pasase algo, me conoces y recuerdas lo que sientes por mi

-          ….Si…. Pero aun con todo, ten cuidado.

-          Cada vez me da más lástima que hayas cambiado la historia, pero tranquilo, sé quién soy.

-          ¡Muy bien! – exclamo tal vez contagiado de la locura en la que me asfixio poco a poco.

Entra en la casa corriendo por la lluvia y mientras yo recojo su bolso y con un solo pensamiento arañando mi cerebro. ¿Qué hay al final de la colina por la que pienso huir?

La casa, en su interior, no dista mucho de las que ya he visto. Un recibidor grande con unas escaleras enmoquetadas que suben hasta la puerta, que supongo es el servicio. Un comedor con muebles retro, de madera de pino, a la izquierda y un salón con algunos cuernos de ciervo decorando las paredes. Las escopetas oxidadas de años más sencillos, decoran la pared hasta llegar a la planta superior. Un aroma a manzana se bombea continuamente, llega a ser molesto, pero al final te acostumbras hasta a estar incomodo. Sobre la mesita de la entrada un cenicero, algunas facturas y postales de viaje. Paris, Londres, Estambul, ¿Dublín? Cojo esa postal, con una imagen del barrio del Temple bar y el rio Liffey, escrita a nombre de Steve Mathers para una tal Mara Ortiz. ¿La escribí yo?, pero ¿Quien es Mara Ortiz? Ahora que miro con atención, todas las facturas y cartas están destinadas a la misma persona.

No me jodas… Ella es Mara Ortiz… Carla no existe, por eso insistía en el papel que representaba, pero entonces, ¿Solo está actuando? Y de ser así ¿Quién la ha contratado? ¿Habré sido yo? ¡No! ¡Imposible! No podría llegar a tanto, aunque bien pensado ¿Hasta donde he sido capaz de llegar por escribir una buena historia?

-          ¿Me das mi bolso?, por favor – pregunta Carla a mi espalda

-          Si claro. – se lo entrego deslizando mis dedos por los suyos

-          Espérame en el salón.

-          De acuerdo Mara

Se queda un momento inmovilizada y tras soltar un profundo suspiro camina hasta la cocina.

Definitivamente las piezas de mi puzle empiezan a dividirse hasta convertirse en algo indefinido, que no soy capaz de montar más que con los pedazos de mi pasado. Esas cuatro horas que olvido cada noche al dormir, en esas cuatro horas está la clave. Pero cuando antes he intentado recurrir a mi memoria he estado a poco de abrir recuerdos que prefiero sigan ahogados, en todo ese batido de vicio en el que me perdí tras el suceso. No puedo volver allí.

La noche empieza a cerrarse y los primeros rayos de sol ya asoman por la cristalera, sin embargo esto es mucho calor para una mañana de primogénita. Miro a mi espalda, la casa se está llenando de humo, ¿Qué está pasando? De repente de una puerta aparece Carla, sacando del bolso una pistola de dardos, como las que se utilizan para dormir animales en el zoo y me apunta con ella.

-          Lo siento cariño, pero ahora sé que esto es lo que necesitas. Esto es lo que me pediste

-          Mara, tranquilízate

-          ¡No soy Mara! ¡Mi nombre es Carla!

-          No pequeña, Carla no existe. Por favor baja el arma Carla

Se acerca unos pasos, pone el dedo en el gatillo y apunta a mi pecho. En sus ojos puedo leer que está dispuesta a disparar, no tiene ninguna duda. Las llamas, de un fuego que debió encender mientras esperaba, empiezan a redecorar el salón. La casa no aguantara mucho. Se construyeron con un aislante especial para que el fuego no pudiera extenderse por él monte, es un buen sistema, el único problema para mi es que acelera el proceso. Llegara el momento que esta habitación será una bomba que derrumbara la estructura sobre mí y si abro una ventana se producirá un fogonazo por el cambio de presión en la habitación. Todo ello suponiendo que consiga escapar de Carla.

-          Está bien… Carla ¿Qué está pasando aquí?

-          He incendiado la casa y ahora tengo que matarte, tal y como me dijiste ¡en esta maldita postal!

La lanza al suelo… Me agacho a recogerla y en ella leo “Querida Carla, no puedes entender el sufrimiento que me requiere escribir estas palabras, pero escucha con atención. Si en algún momento vez que desvarío sobre el recorrido de acontecimientos, ruego sigas un nuevo argumento en el que ambos moriremos como amantes. Te he mandado un maquete, será fácilmente montable siguiendo las instrucciones, en él hay un líquido que en cantidades excesivas, como las que contiene la jeringa que incluyo, me provocará la muerte. Dispárame con ella aunque te suplique que no lo hagas. Es un medicamento que suelo tomar, en exceso, me matará lentamente si no recibo los cuidados oportunos. Después quema la casa y suicídate. La policía dirá que mi sobredosis te volvió loca y te suicidaste. Así ambos estaremos juntos para siempre…. Siempre tuyo Steve Mathers

-          Carla, no puedes creer esto

-          En lo que yo crea no importa Steve, creo en ti, en tu verdadero tú.

-          Por favor Carla, piénsatelo bien.

Presiona levemente el gatillo que lanza la jeringuilla contra mi pecho…Caigo al suelo por el impacto inesperado y empiezo a encontrarme muy mal. Se me acelera el corazón, se me paraliza el cuerpo pero solo quiero cerrar los ojos y descansar. Respira….Respira…No te rindas ahora… Dios, por favor, no me dejes morir, dame fuerzas.

En una imagen cada vez más borrosa veo como Carla se acerca y me mira, mientras con lágrimas en los ojos y de forma entrecortada me dice

-          Por fin podremos estar juntos. Sin ese tipo en medio, porque cariño, este es nuestro final no el suyo.

¿El suyo? ¿De quién habla?

-          Te quiero muchísimo Steve, te quiero con todo mi cora…

De repente una bala sale desde dentro de su frente, empapando mí insensible ser de lo que antes estaba dispuesta a sacrificar por mi historia, y se clava contra la pared frente a ella. El corazón se acelera más y empiezo a perder el conocimiento, pero aun faltan 4 horas para que muera si no ¿Por qué conservo este recuerdo? Para una vez que necesito olvidar…

De las sombras aparece otra figura que no consigo distinguir, el pistolero que ha matado a Carla y que quizá ahora va a rematar el asunto conmigo. La figura se acerca a mí y me sujeta la cabeza. Ahora distingo que es un hombre que no…no… Se acabo, estoy muy cansado… Cierro los ojos y solo oigo una voz masculina que dice.

-          Tranquilo pequeño, respira… No voy a dejar que mueras

Un poco tarde, cada vez me siento más hundido en la inmensa oscuridad de la muerte… De pronto algo se inyecta en mi corazón… ¡ABRO LOS OJOS! y cojo una bocanada de aire como si alguien me hubiese inyectado Red Bull directo al corazón, mi corazón va a dispararse, todos mis músculos se contraen, mi columna se estira y mi respiración se vuelve loca. En un último momento antes de perder la consciencia una voz se oye desde el interior de mi cabeza, más fuerte que nunca, solo una palabra… >>¡Papá!<<… ¡No!¡Por favor despertarme!¡Por fav…! 


 CAPITULO 4
ALEMANIA (2º PARTE)

 El policía comienza a desesperarse, han debido recibir algún soplo y tal vez yo soy la cabeza de turco. Se lo que tengo que hacer…La mayor estupidez que he cometido nunca.

-          Sir... Könnten Sie das Koffer öffnen?

-          Ja!

Me levanto rapido golpeando en la entrepierna a uno de los policias y despues al otro con la maleta en la cara. Agarro el cuello del tipo, que todavia sostiene sus joyas esperando qeu cese el dolor, saco de la maleta la pistola para apuntarle a al cabeza mientras lo uso de escudo y vuelvo a cerrarla. El otro agente, al que he partido el labio, me apunta con su pistola aun con el pulso acelerado y temploroso.

-          Lassen Sie mein Partner oder ich erschieße Dich! – grita amablemente el policia

-          Nein! Ich möchte diesen Zug zu verlassen ... Ich besitze ohne Polizei ... Ich verstehe?

-          Ja!

-          Dank! – privilegios de haber estudiado en una escuela privada del centro de Dublin.

Con la mano que sostengo la pistola agarro la palanca de parada de emergencia, que siempre está al lado de la puerta, y tiro de ella con los dedos. El tren empieza a frenar haciendo caer al policía frente a mí al suelo. Cuando el tren se para acompañado por el grito de pasajeros lejanos de otros vagones. Abro la puerta, tras de mí, pulsando el botón táctil y una vez abierta disparo al cierre. El policía que agarraba cae al suelo intentando hacer sonar su silbato pero es incapaz. Cojo su walkie y salgo de un salto del tren, que cierra la puerta segundos después de que mis pies toquen la nieve de alguna zona al este de Alemania, por la vegetación. El policía trata de abrir la puerta, pero ya me he ocupado de eso, así que, empiezo a correr por el bosque frente a mí y aprovecho estos valiosos segundos que me he ganado.

Necesito un lugar para pensar…para recordar ¿Qué hago aquí? ¿Por qué me he marchado de Francia en tren, con una pistola? ¿A dónde me dirigía? ¿Por qué no he estregado los 5000 euros? ¿Quién me ha disparado en el hombro? Si alguna vez hubo un plan, estoy a jodidas millas de él. ¿A dónde voy ahora?...

Compruebo todas las frecuencias del walkie pero aun no han dado parte, ¿Por qué? El móvil… quizá llame a alguien antes de marcharme. “Un mensaje de voz nuevo”

-          ¿Está conectado esto? – pregunta mi voz desde el móvil, el mensaje es mío, yo mismo lo grabe antes de dormirme - ¡Bien! Soy Steve Mathers, grabo este mensaje para mi mismo en caso de dormirme. Escucha, estoy a punto de subir a un tren camino a Berlín y allí es donde te diriges. Busca a Hermes Bielig, tiene una librería en Postdamer Platz. A él le enviaste el capítulo final, aunque aun desconozco el porqué, pero parece ser que todo acabará en Alemania. Sea cual sea nuestro final asegúrate de que ella no sufra ningún daño. Si todo sale bien, mañana a estas horas estaremos muertos pero ella se salvará. Suerte…Ah! Y por cierto cuidado con la policía, vi hablando a dos tipos con unos agentes antes de entrar en el tren, uno lleva un abrigo verde y camisa celeste, el otro parece español y lleva un jersey y un anorak azul…. Creo que son ellos a los que tengo que entregar el dinero, sin embargo, esas caras ya las he visto antes y varias veces. Los policías parecían conocerles… Puede que fuesen policías también, en tal caso, extrema la precaución cuando despiertes.

Hacia Berlín… Me he desviado un poco del camino, pero no importa. Primero tengo que encontrar una forma de llegar a algún sitio cerrado, curarme la herida y despues llegar a mi destino. Esos supuestos policías que hablaron con los agentes querían que me detuviesen, pero no antes de cobrar su dinero por el chantaje de tener la única copia del Capítulo 24, que ahora está en mis manos. Por lo tanto el cadáver en la taquilla, era uno de esos hombres. El otro debía estar esperando, al ver que salté del tren habrá empezado a perseguirme y sea quien sea, ha hecho que la policía no de la alarma, posiblemente los ha matado. Debo seguir corriendo…Pero ¿Cómo te escondes si no sabes quién te busca?





CAPITULO 5
EN EL PAIS DE LOS RECUERDOS (1º PARTE)


Freud establecía que junto a un inconsciente regido por el principio del placer y el deseo, con tendencia a la realización de éste, otro inconsciente en que lo temido se da como ocurriendo, en que las pesadillas de persecución dominan, en que la compulsión a la repetición de lo traumático es lo vigente. Inconsciente no del goce sino del horror, inconsciente no de realización del deseo sino del sujeto del displacer.

¿Dónde estoy? ¿Qué sitio es este? Me siento extraño, como la sensación de cuando estas tumbado y crees caerte, pero de forma constante.

-          ¡Hola! – grito solo respondido por mi propio eco

Pero, ¿Qué está pasando? A mi alrededor solo la más profunda oscuridad. No hay aroma, ni siquiera capto mi propio aroma corporal y salvo por estos pensamientos buceando en la duda, no sabría decir si sigo o no vivo. ¡Espera! La casa estaba ardiendo, Mara me había disparado y esa figura apareció. ¿El cómplice del que hablaba Mara tal vez?

Así que… Puede que sea verdad, puede que esté muerto, que esto sea lo que teólogos han discutido durante años, el mas allá. De acuerdo, tampoco esperaba un cielo con vírgenes esperándome al final de un pasillo luminoso, ni todos mis seres queridos esperándome con los brazos abiertos. Pero ¿En serio? ¿La inmensa oscuridad? Me siento un poco decepcionado.

-          ¡En pie amigo! ¡Miren debajo de esos escombros! – grita una voz lejana

¿Qué ha sido eso? De repente un horroroso silbido araña mis oídos, un viento fuerte empieza a golpear mi cara y por fin veo algo de luz. Caliento la garganta y grito

-          ¡Hola! ¿Hay alguien ahí?

-          ¡Por aquí! ¡Hay alguien vivo debajo de esta roca!

¡Oh dios! El servicio de rescate, no me lo creo, sigo vivo. Debo tener la casa sobre mí pero sigo vivo. Sonrío como el loco al encontrar oro a pocos años de acabar su vida y sigo gritando.

-          ¡Sí! ¡Sí! ¡Estoy aquí! ¡Sacadme!

-          ¿Steve? – me conoce, posiblemente han dado la alerta y la policía también espera fuera

-          ¡Sí, soy yo! ¡Sácame por favor!

-          Tranquilo amigo estoy aquí, voy a sacarte de ahí, ya verás… ¿¡Puede alguien ayudarme!?

Esa voz… Conozco esa voz… No puede ser… De repente un fuerte ruido libera una luz que ciega mis ojos durante unos segundos. Al aclarar la imagen vuelvo a verlo, ese olor a pólvora, esos gritos lejanos, ese cielo nocturno parpadeante y un par de pájaros metálicos pintando la noche de humo negro… ¡No!... Una mano agarra mi chaqueta y tira de ella, hasta que siento la arena chocar contra mi cara y puedo sostenerme solo a cuatro patas, mientras cojo aire… Irak… Otra noche en el infierno.

-          ¿Estás bien Steve?

-          ¿James?

-          ¡Aquí estoy amigo! ¡Vamos levanta!

Me incorporo sobre la roca que durante unos minutos me dio cobijo. No puede ser ¿Qué hago otra vez aquí? Desde luego no es el cielo y el demonio no es tan original, recuerdo este día 23 de Agosto. El calor en la noche era horrible, incitaba a un sudor frio que ardía sobre la piel al calentarse entre una carrera y otra. Y recuerdo este día porque en unas horas, ese mismo hombre que sonríe orgulloso y feliz de ver su amigo con vida, morirá esparcido sobre sus compañeros de pelotón, al estallar una bomba trampa tras una puerta. Aun así le dará tiempo de darme las gracias por cada vez que le he cubierto las espaldas y morirá en mis brazos, sin nada de cintura para abajo y susurrando el nombre de su mujer, que nunca consiguió terminar salvo en su último recuerdo. Uno de los peores recuerdos de mi vida.

-          ¡James! ¡Tú y Steve a esa casa de la izquierda! ¡Les flanquearemos! – grita nuestro oficial, Carl Sawcer, moriría 2 semanas después con la mitad de su pelotón, en un cine cerca de Kirkuk

-          ¡De acuerdo! – responde James - ¡Vamos a darles una lección!

Me pasa mi fusil “Steyr AUG”, reglamentario del ejército irlandés, y nos ponemos en marcha. La guerra afecta diferente a cada persona y la gente que intenta establecer un patrón se equivoca. Conozco soldados que aprendieron a ver música en el continuo cruzar de las balas, soldados que amaban más la muerte que la vida y miles que se presentaban voluntarios para alejarse de una vida, que no pidieron. Así es la guerra y me atrevería a decir, que el nivel de jóvenes que se vuelven adictos a esto, son la gran mayoría.

Avanzamos en silencio por la casas de la izquierda. Nuestro objetivo es aparecer por detrás del enemigo y para ello el sigilo es esencial. Nadie puede saber que estamos aquí si nosotros no queremos que lo sepan. Cuando demos el aviso por radio, nuestro pelotón avanzará, aprovechando la confusión que hemos provocado.

-          ¡James!

-          Silencio. Hay gente dentro de esa casa, civiles creo y… ¡Mierda! – dice antes de agacharse rápidamente ante la ventana.

Se lo que hay dentro… Recuerdo este momento. Una familia cenando tranquilamente mientras un francotirador, ajeno a ellos y que se comporta como si no estuviesen allí, esperaba para disparar a nuestro capitán. James me va a pedir, que entre silenciosamente por la ventana, mientras el comprueba el piso de arriba. Así que seré yo quien tenga que matarlo, ante la mirada de tres críos de entre 5 y 8 años, que recordaran toda su vida como un hombre muere con el yugular desgarrada por mi cuchillo.

-          Ahí hay una escalera, comprobare el piso de arriba, encárgate de ese tipo.

-          James, escúchame, yo no debería hacer esto otra vez, no debería estar aquí

-          Ninguno de nosotros debería. Pero tenemos que hacerlo… - insiste antes de desaparecer tras la esquina de la casa.

Entro sigilosamente por la ventana, dejo el arma en el suelo y cierro un momento los ojos para calmar el corazón. No porque esté nervioso, sino porque no quiero que sienta mi reparación acelerada detrás suya, antes de hundir mi cuchillo en su ser. Saco el cuchillo, aprieto el mango fuerte, sin dejar de preguntarme, ¿Qué pasaría si no lo hiciese?

-          Yo que tu sacaría ese pensamiento de nuestra cabeza

Giro la cabeza hacia el espejo roto del suelo y veo mi propio reflejo que sigue hablándome como si se tratase de otra persona real.

-          Si quieres salir de aquí Steve, deberás pasar por todos estos recuerdos y deberás recrearlos tal y como ocurrieron.

-          ¿Dónde estoy?

-          No es obvio

-          ¡Dios esto es una pesadilla! No puede ser real

-          Lo fue, lo que pasa es que te esforzaste en olvidarlos y nadie debería hacer eso. Debemos vivir con nuestro pasado, como si fuese un manual base, para dirigir nuestro comportamiento. Además consuélate, no estás muerto. Pero lo estarás si no sales pronto de aquí o si luchas contra tus propios recuerdos

-          ¿Por qué?

-          ¿Qué hiciste con los recuerdos que atacaban tu subconsciente? ¿Y qué hizo tu mente con ellos?

-          … Borrarlos

-          Pero nada se borra definitivamente, se almacena y se comprime, pero sigue ahí dentro, en lo más profundo de ti. Esperando despertar. Tú no despertarás, seguirás aquí dentro perdido en la inmensa oscuridad si te enfrentas a tu propia mente, ella misma te almacenará en la basura. Y tu cuerpo, el real quiero decir, se pudrirá como el vegetal que es.

-          ¿Estoy en coma?

-          No un coma profundo pero has sufrido una sobredosis de ese tratamiento tuyo para tratar de recordar esas 4 horas que pierdes cada día. Y ahora, has accedido a recuerdos demasiado profundos, recuerdos que decidiste hundir a la misma profundidad que estás tú ahora mismo.

-          ….

-          Aguanta y sácanos de aquí. Volveremos a hablar

Está bien, tú puedes hacerlo… Me muevo con sigilo hasta su espalda, seguido por la mirada de la familia que trata de fingir que es una cena familiar. Una vez que lo tengo enfrente, cuando ya puedo sentir es leve temblor de terror sobre su pierna, deslizo mi cuchillo por su cuello, mientras le tapo la boca hasta que deja de expulsar aire y se apaga su vida. No miro a la familia, siento vergüenza y entonces entiendo que soy igual que los monstruos que mato, pues ambos luchamos sin llegar a comprender bien el por qué… De mi radio, suena la voz de James, que ya dispuesto sobre el tejado de la casa, da la señal de ataque. Poco después un fuerte estruendo lleno de adrenalina baña los 7 segundos siguientes. Tras la ventana veo caer los casquillos que dejan caer los disparos de mi compañero. El grotesco espectáculo acaba como todas las disputas, con un alto el fuego que se adelanta un paso al silencio, que solo el egoísmo y la soberbia de poder puede producir.

-          ¡Vamos Steve!, volvemos a casa. – exclama James mientras golpea mi espalda

-          Si… Claro

20 años… A esa edad entré en combate y acabe con mi primera vida. Un año y medio después me trasladaron a Irak, como a muchos desatendidos de mi edad, que no pudieron obtener una enhorabuena de su padre, hasta que pisaron la arena que cubriría una tumba vacía. Un fusil, una promesa y la necesidad de sentirse útil, no para un padre, abuelo o tío, sino para nuestro país. Para una corona con más espinas que joyas. ¿Y por qué no? ¿Qué otro chaval de 22 años podría estar viajando en helicóptero por territorio hostil? ¿A quién quiero engañar? El cielo es azul, el agua moja y el mundo prefiere la guerra a la paz. Son todas esas verdades universales grabadas es un cañón que apunta a la frente de cada conservador, conformista y realista, que vendió sus sueños al mejor postor, proxenetas de su propia esperanza.

Recuerdo este viaje en helicóptero, recuerdo que pensé “¿Por qué no acabar con todo?” La guerra, el dolor, el sufrimiento, al contrario que a muchos, no me devolvió las ganas de vivir. Aun no había encontrado la forma, en 22 años, de dejar mi cabeza vacía. Pero en este vuelo, reinvente mi mundo interno y pensé en una idea que se había escondido tras las esperanzas y los sueños. El suicidio… Quería saltar del helicóptero, desde esta altura, posiblemente el corazón se me parase antes, incluso, de que mi cuerpo se rompiese al tocar el suelo. Que equivocado estaba…

El helicóptero aterriza y sin llegar a tocar suelo, todos nos bajamos. Algunos corren por apetito, otros por ver a sus mujeres que esperan ante la webcam  otros simplemente quieren dormir. No tengo, todavía, ninguna de las tres cosas que me permiten acompañarlos. James me coge del brazo y me lleva tras una tienda de campaña. Una vez allí, se saca un “5 minutos de respiro” como le gusta llamarlos y lo enciende llenando de paz sus pulmones y cerebro. Fumamos como los críos que somos en realidad, ya que un niño con un arma sigue siendo un niño con un arma.

-          96 horas Steve… 96 horas para dejar todo esto.

Debo repetir esta conversación si quiero salir de mi propia cabeza. Solo espero que el recuerdo acabe antes de tener que volver a despedirme de James.

-          ¿Pedirás el reenganche?

-          ¿Estás loco? Ni en sueños y tú tampoco lo harás.

-          No lo sé.

-          ¿¡Como que no lo sabes!? Escucha imbécil, no voy a permitir que vuelvas a este infierno. He cuidado de ti, desde que llegaste y ya has cumplido tu trabajo soldado.

-          ¡Vamos mírame James! Yo no soy como tú. Tú tienes a la encantadora Maria pero, ¿Sabes que me esperará? Nada. Una leyenda que aplasta mis sueños, en cuando alguien oye mis apellidos.

-          Lo sé y no te los cambias por respeto a tu abuelo, el mismo que mancha tu apellido a oídos de desagradecidos que basan su opinión en la televisión del pánico que tanto gusta a…

-          … ¿Amas de casa insatisfechas que cuentan sus historias a maridos, que escuchan atentamente, para no sentirse culpables por las numerosas amantes que desvían el crédito de su MasterCard?... Deja de leer mis notas James, son solo bobadas escritas en papel.

-          Quizá es tan simple como eso Steve.

-          ¿Tan simple como qué?

-          Veras... Hay gente que necesita Alcohol o drogas para dar a su mundo algo de amenidad. Personas que necesitan de unas horas con otras para durante un orgasmo, dar sentido a sus vidas. Algunos necesitarán disparar para agujerear la solida realidad que le han empujado a creer y otros, simple sexo indiferente. Pero muy poca gente en el mundo puede adornar su vida creando…

-          ¿Quieres que me haga inventor o algo así? Creo que has fumado demasiado y ahora piensas que soy una persona inteligente.

-          ¡Déjate de bobadas! Muchos que los que llamas genios, basan su fortuna en descubrir cosas que ya estaban allí. ¿Crees que Newton inventó la gravedad? La mayoría de los supuestos genios solo descubren cosas que siempre han estado allí y dedican su vida a formas de llegar más rápido, cuando en realidad la respuesta está ante sus ojos. Y sinceramente, de que te ha servido a ti la teoría de la relatividad. No hablo de eso, tú tienes algo que ellos no tienen. Te he visto escribir hasta amanecer, opiniones inconexas, sentimientos desorganizados y desgarradamente hermosos.

-          ¿Quieres que escriba libros?

-          Quiero que te sientas orgulloso de tu apellido y más aún, que hagas que el mundo tenga el recuerdo que tú quieres.

-          James no te ofendas, pero solo son bobadas plasmadas en cientos de trozos de papel. No tengo talento para dedicar mi vida a eso.

-          Tu abuelo escribió un libro

-          “La sombra de mis días”, ¡Si! ¿Y qué?

-          ¿Y qué? Fue genial, lo leí en mi tercer año de psicología. Basé mi tesis en ese libro.

-          Mi abuelo dedicó seis años a escribir ese libro y nunca llegó a escribir el epilogo, supongo que no tuvo tiempo mientras huía de la policía.

-          ¿O quizá nunca quiso un epilogo? ¿Por qué sentía que su familia era su verdadero epilogo? El fin que quería vivir y que ya no necesitaba escribir.

-          Puede, hasta ese fatídico día...

Alzo la vista y de repente estoy solo. James ha desaparecido, incluso la base parece desértica. Un extraño ruido hace templar las piedrecillas a mis pies y una sombra cubre el sol. Miro hacia atrás y… ¿Qué demonios es eso?... Una ola gigante crece directa hacia mí, tras la tienda de los oficiales. Pero…

-          ¡Corre imbécil! -  grita una voz desde el interior de un baño portátil, que abre su puerta rápido, permitiéndome descubrirme a mí mismo con los pantalones por los tobillos - ¡Ven aquí! ¡Corre!

Corro al interior de ese baño conmigo mismo, síntoma, sin duda, de las drogas que consigue James o quizá de…

-          … De que estas el interior de tu mente genio.

-          ¿Puedes leer lo que pienso?

-          Lo que pensamos… Y en realidad ni siquiera estas pensando, porque no existes, físicamente hablando, dentro de tu propio recuerdo. Simplemente crees pensar pero aquí dentro se te oye a voces.

-          ¿Simplemente?

-          ¡Calla!... No va a pasar de largo, así no. Te has acercado mucho.

-          ¿Quién va a pasar de largo? ¿Te refieres a esa ola gigantesca? Porque la última vez que lo comprobé esas cosas desaparecen dejando un largo caos en su camino y… estamos en su camino

-          ¿Cuántas veces ibas al servicio durante tu estancia en Irak?

-          ¿Qué?

-          Intento reactivar tu recuerdo, para que gane peso sobre los otros ¡Vamos responde!

-          Una ola… gigante

Unas gotas chocan contra el baño portátil. Me pongo nervioso, no yo sino él, que en realidad soy yo. Me golpea en la cara y agarra del cuello zarandeándome adelante y atrás, mientras repite una y otra vez.

-          ¡Responde!

-          ¡Vale! Mientras estaba en el campamento iba como cinco veces al dia.

-          ¡¿Y cómo era?!

-          ¿Qué?

-          ¡¿Cómo era?! Acaso eres más idiota que tu propio recuerdo. ¿Cómo era lo que defecabas? ¿Amarilla, roja, negra, blanda, dura, liquida?

-          ¡Yo que sé!

Me vuelve a golpear en la cara mientras algunas gotas se cuelan por las rendijas y me pregunta

-          ¿No recuerdas peerte nunca mientras estabas en combate? ¿Acaso un soldado no caga por su país?

-          ¡¿Eres idiota?!

-          ¡Yo soy tú, genio, así que deja de insultarte y responde a la pregunta!

-          ¡Sí! ¿Contento? Si me he tirado algún… eso… durante el combate.

-          Claro que sí, eres humano…Pero no siempre se disimuló a la perfección ¿Verdad? ¡Atrévete a decir que miento!

-          ¡No! Hubo alguna vez que me escucharon.

-          Descríbemela

-          ¿Qué te la describa? Misión de vigilancia, al este de Afganistán. Estuvimos siete horas bajo una sabana camuflada, comiendo únicamente chocolatinas y ¡Sí! Lo hice.

-          ¿Y qué pasó entonces?

-          Un enemigo escuchó un extraño ruido y fue a comprobarlo. No nos descubrió pero al llegar dijo  فوح هنا من بقرة ميتة

-          ¿Qué significa?

-          Aquí huele a una vaca muerta… James lo contó por toda mi unidad, incluso hizo camisetas con esa frase. Me reí hasta que llegué a sentir vergüenza. Gracias a Dios la broma acabó rápido pero esos días fueron duros.

De repente el sol vuelve a brillar por la rendija. El reflejo de mi mismo, con años y experiencias menos desarrolladas, expulsa el aire que los nervios guardaban y vuelve a sentir su corazón latir.

-          Ha faltado muy poco

-          ¿Muy poco para qué?

-          Escucha debes entender cómo funciona esto. Tú no deberías estar semi-consciente dentro de ti mismo, en realidad ni siquiera deberías estar vivo. Pero estás aquí y debes respetar bajo que leyes se mueve tu mente.

-          ¿Qué quieres que te diga? Sigo sin comprender este episodio de “Los límites de la realidad” en que me veo metido.

-          Es simple… Milagrosamente no estás muerto aun. Tu consciencia está dentro de tu cabeza y debido, quizá, a la sobredosis de esa medicación para reactivar la memoria, vives, por decirlo de alguna manera, entre tus 4 peores recuerdos. Ahora bien… Hay reglas si quieres evitar que tu cerebro no desconecte al ritmo de un efecto dominó que acabará convirtiendo el coma en el que estas inmerso en punto y final. Eso que has visto es otro recuerdo que has activado y que trata de entrar. Debes evitar que se mezclen entre ellos.

-          ¿Por qué?

-          Intenta pensar en dos cosas a la vez

-          …. – Lo ridículo es que en realidad durante unos segundos lo intento

-          Es imposible… La mente humana solo puede tener un pensamiento activo, los restos pueden aparecer pero borraran el actual. ¿Nunca te ha pasado eso de tener una buena idea y de pronto pensar algo y olvidar esa primera idea? Imagínate tu cerebro como una pantalla de “Word”: Escribes una idea y la desarrollas poco a poco, pero cuando otra se alza, el cursor vuelve al principio y suprime la idea base mientras escribe la nueva. Pero, ¿Qué pasaría si la fuese insertando? Tu cerebro, siguiendo con mi metáfora, tu página de Word sería algo inconexo y tu reacción lógica seria localizar esa parte antigua y borrarla ¿No? Pero la mente no funciona igual, es una maquina, así que decide borrar y reescribir si se encuentra con algún problema. Por eso a veces al recordar un día, ella establece elementos de otros días, para recrear una historia común y lógica. ¿Entiendes hasta ahora?

-          Mas o menos

-          Suficiente… El cerebro solo decide borrar aquellos elementos dañinos para su existencia, ideas sueltas que aportan bien poco a la historia o cosas que pueden destruir su perfecto sistema. Todos tenemos en el cerebro mecanismos que nos impiden hacernos daño a nosotros mismos, a veces una situación, persona o acontecimiento puede hacer que perdamos eso…Lo que quizá da lugar a los suicidas. Dicho esto… ¿Qué crees que pasará cuando el cerebro mezcle dos recuerdos y al tratar de dividirlos, en su interior te halle a ti?... Cuando reconstruya esos recuerdos borrara lo inconexo, lo dañino… y eso eres tú. Algo que no debería estar aquí y que ahora se pasea entre los sueños peligrando la integridad del sistema. El cerebro será tan ingenioso como quieras pero no dudará en hacerte desaparecer, aunque eso signifique su propio apagado, hecho que sin duda desconoce. ¿Alguna pregunta?

-          Millones

-          Estarías loco si no las tuvieses

-          Sinceramente creo que ya estoy loco, en fin, estoy dentro de mí hablando conmigo mismo años atrás.

-          Pues no querrás saber cómo funciona la mente de un esquizofrénico o de un psicópata

-          Está bien, imaginemos…

-          ¡Por dios no mezcles la imaginación en esto!

-          …Imaginemos que me creo mi situación. Que lo que has dicho tiene algo de lógica y que en realidad podría salir de aquí. ¿Cómo evitar que los recuerdos se solapen?

-          Bueno… Cuando un recuerdo acabe, durante unos segundos, los veras mezclados, eso es inevitable. No existe espacio en los recuerdos dolorosos. Cuando estamos deprimidos siempre tendemos a recordar lo peor que nos ha pasado, abrimos una puerta que la mente tarda en cerrar. Tu caso es un tanto diferente, porque tu estas dentro de tus recuerdos.

-          No me lo recuerdes por favor.

-          ¿Te parece un buen momento para chistes?

-          Está bien… trato de adaptarme a la situación ¿De acuerdo? Pero es difícil… Veamos, ¿A qué venía lo de hace unos minutos? Esas preguntas tan extrañas.

-          ¿Cuáles son los recuerdos más fuertes?

-          Sorpréndeme

-          Los vergonzosos y dolorosos, esos quedan guardados a fuego. Te aseguro que tienen su propio Loft en tu cabeza. En este caso he dado fuerza a un recuerdo, utilizando la vergüenza sobre un hecho ocurrido aquí mismo. Lo cual ha alejado el otro.

-          Muy inteligente

-          Gracias

-          En realidad me lo estoy diciendo a mí, tú no existes.

-          Ya, pues este tío que no existe, va a ser tu sombra y desde ahora voy a seguirte hasta que me asegure que sales de aquí. Ahora sal de este baño, sube al helicóptero y termina este recuerdo.

-          ¿Helicóptero?... No… Tenía la esperanza de que este recuerdo acabase antes de tener que revivir ese momento.

-          ¿Qué te he dicho sobre los recuerdos dolorosos? Consuélate sabiendo que cuando la mente es consciente de su inminente destrucción libera los recuerdos felices. De ahí que muchos cercanos a su muerte vean a la persona que mas quieres o querían.

-          ¿Tiene algo de lógica algo de lo que dices?

-          La que tú me permites y si no te gusta demándame

Pestañeo y al abrir los ojos vuelve a desaparecer. De repente unos tres golpes fuertes hacen temblar el retrete portátil.

-          ¡Vamos Steve, al helicóptero, tenemos una última misión! – grita James, ignorando la razón que tiene

Traté de evitar estos recuerdos y sin darme cuenta cree 4 paredes que no me dejan despertar. Debí enfrentarme a ellos en su tiempo, ya que, ahora me veo obligado a volver a llorar, sufrir y gritar por vivir reprimido de mi pasado. Y solo yo sé, cuál es la última pared contra la que chocaré y solo Dios sabrá si podre ser tan fuerte de volver a revivirla.

Corro hacia el helicóptero con la arena volando a mi contra y los gritos de James, que espera dentro. Al subir, estira el brazo, agarrando mi mano y tirando de ella con fuerza. El pájaro emprende el vuelo y alcanza la máxima altitud. En la distancia que poco a poco resta kilómetros, no dejo de pensar en los sacrificios que el ser humano está dispuesto a hacer. Observo como el sargento Chris Garcia, de origen hispano, pasea las bolillas de su rosario por los dedos mientras susurra, entrecortadamente, sus oraciones. Aferrado sin duda a la idea de que habrá algo tras su muerte, algo que premiara su dedicación a la causa y perdonará sus pecados. A su derecha y también frente a mí, Francis E. Hamilton, procedente de uno de los suburbios al este de Dublin. Dedicado a la causa comprueba su arma numerosas veces y repasa a través de la repetición la distancia exacta entre el gatillo y el percutor, entre el cargador de su bolsillo y la posición en la que suele sostener el arma. Bien escondida, la foto de la ecografía de su recién nacido Billy y una carta de despedida. Todo soldado tiene una, algunos la cambian cada combate, pero siempre la llevan encima. Bajo cada casco se esconde un sueño, que no supo emprender el vuelo. El esfuerzo y la suerte son los recién divorciados  que discuten la situación de un vástago llamado futuro. Y allí, donde el cielo no huele a pólvora, millones de personas, desde las casas de Beberly Hills hasta las chabolas de Rio, mueren con sus talentos innatos desconocidos. Es triste, pero el ser humano no es capaz de conocer en una sola vida todas aquellas materias sobre las que podría destacar.

-          ¡Dos minutos! – grita el piloto desde la cabina

-          ¿Estás listos Steve? – pregunta James, que aparenta una leve preocupación por mi estado

Asiento con la cabeza. Lamentablemente no puedo salirme de mi conocimiento. Me gustaría escapar y al llegar girar a la derecha en vez de a la izquierda, cayendo así en una emboscada. Es lógico pensar, que si yo cuando vivía esta situación no giré a la derecha no puedo conocer como es la derecha, entonces estaría obligando a mi cerebro a mezclar recuerdos para evitar el vacio. Aunque más triste es empezar a buscarle lógica a esta situación, pero como estableció Darwin “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio

-          ¡Abajo, abajo, abajo! – ordena el sargento Garcia, que baja el primero por la cuerda, inmediatamente seguido por James y Hamilton.

Cojo una bocanada de aire y bajo por la cuerda. Cuando mis pies levantan la arena el helicóptero alza el vuelo y desaparece de la zona en pocos segundos. Seguimos al sargento García por las calles de Nayaf, a 160 kilómetros de Bagdad, zona ahora de conflicto. Nuestra misión, recuperar información sobre la posible existencia de un espía, de origen escocés, que operó por última vez en esta zona. Tenemos la localización de su piso y nuestro objetivo es pillarle por sorpresa, aunque el resto no sabe, ni siquiera yo en ese momento, que la sorpresa nos la llevaríamos nosotros. Entramos en una tienda, al parecer de muebles, a pocos metros del Imam Alí, sepulcro del considerado primer iman. El sargento, nos reúne y empieza a explicar nuestros siguientes pasos.

-          De acuerdo chicos. El centro establece que Adam Kirkpatrick, se encuentra en casa en este momento. Hagámoslo sencillo: Entrar, detener, recoger pruebas y recogida. Steve y James entrareis por la izquierda… Hamilton y yo por la derecha. No esperamos resistencia y sobra explicar que no quiero una matanza como la de Kabul ¿Entendido? Si encontráis a alguien reducirlo y en última instancia abatirlo, pero, en silencio. Si ocurre algo, el punto de encuentro será esta tienda a las 7 de la mañana. Cuando tengamos al objetivo y la información, un Black Shady nos recogerá en el tejado de este mismo edificio. ¿Está todo claro? - Asentimos con la cabeza - ¡Adelante!

¿Qué piensas cuando ves la línea o la luz al final del camino? ¿Quién está en tu cabeza? Las veces que el desierto era el único que besaba mis labios, en los momentos cuando mueres tan solo como naces y la luz es la posible opción de dos puertas que tienes ante ti. En esos minutos que quedan a tu posible muerte piensas en toda persona que está en tu corazón. Eso decía mi abuelo… En sus minutos más violentos no podía evitar pensar en que esa gente que aun estaba en su corazón apareciese en su mente. Porque y cito textualmente, “Cuando se ha querido a alguien tanto como yo a esas personas, no puedes evitar pensar que luchas mas por ellas que por ti, porque pequeño, hay gente en el mundo que llegan a nuestro corazón y nunca salen de allí y aunque sea desde las sombras deberás darlo todo por ellas, por mucho que te duelan las decisiones que tendrás que tomar” Esas fueron sus últimas palabras antes de su ultimo “te quiero pequeño”.

Nunca he olvidado esa última recomendación de una de las personas más difíciles de comprender que he visto. Para algunas personas Jorge Caparrós solo era un loco, un tipo extraño…Pero los que se molestaron en conocerlo no han sido capaces de cambiarlo por nada y tal vez la vida sea lo que él solía decir “El cuadro que pintamos día a día, para la exposición final”… En ese caso, ¿Cuál sería mi imagen si hubiese muerto en este día que hoy revivo?

Tras recorrer las tres calles que nunca olvidare, llegamos a la puerta del edificio. El primer equipo se divide de nosotros, que caminamos hacia la puerta de atrás. Allí un hombre, que empuña un arma, hablaba con su mujer por teléfono con los ojos brillosos por una creencia que le fue impuesta y el sueño de una vida, tras la arena minada de Irán. James no vacila y sin dejar latir su corazón más de 3 veces, corta el cuello al hombre del teléfono al colgar. Me indica mi avance y esperamos tras la puerta… El destello de una granada flash alumbra bajo la puerta nuestros pies, es nuestra señal. Abro la puerta y James entra disparando. Le sigo destruyendo todo a mi paso, interrumpiendo la cena de otras personas tan culpables como yo de estar aquí.

-          ¡Steve, pasillo de la derecha! – grita James

-          …. -  No digo nada y solo miro sus ojos con miedo.

-          ¡Vamos! ¿Qué te pasa?

Que en ese pasillo en unos segundos tendré que sostener tu mano hasta sentir como dejas de apretar….

De repente un jarrón sobre la mesita se empieza a derretir como un liquido rojizo, el televisor comienza a echar sangre por su rendija y en el suelo se forman charcos por el continuo gotear del techo… Está pasando otra vez… Debo entrar en ese pasillo

-          ¡Te sigo! – grito en respuesta

Ambos entramos en el pasillo…Todo es muy mecánico… Al llegar a la tercera puerta recibimos fuego enemigo por la espalda. Ambos nos agachamos y yo me giro y disparo a nuestro atacante. Segundos más tarde…>>¡Papá!<<… ¿Qué?....¿De dónde ha venido eso?... Me doy la vuelta y veo como James a abatido a un hombre que agoniza en el suelo, de esa habitación sale corriendo un niño pequeño, que se arrodilla ante su padre llorando. Como la mayoría de los niños de por aquí, él ya no necesita más entrenamiento, va a dedicar el resto de su vida a vengar a su padre. Asi es por lo que James baja el arma, sin duda hipnotizado por su último acto y por el pensamiento “¿Cuántos padres he hecho que no vuelvan a ver a sus hijos?”, pero ese descuido permitió al niño recoger el arma de su padre y disparar a James, que con sus últimas fuerzas se eleva protegiéndome de las balas. Al caer apunto al niño y disparo. Tardare un año en dormir sin medicación y toda la vida en olvidar la cara del niño tras mi mirilla.

-          ¡Ayuda! ¡Por favor! – ¿De qué sirve gritar cuando sabes que no vendrá nadie?

-          Steve, está bien, tranquilo…Ya todo ha acabado…Estoy bien…Mejor que…

En su momento negaría su muerte durante los últimos minutos que le quedasen, pero no sirvió de nada, no puedo negar algo que se que va a ocurrir. Asi que aprieto su mano y con lágrimas en los ojos le digo.

-          James… Nunca te olvidaré…Lo has sido todo para mí.

-          María… Cuida de María… Dile que no hubo nadie como ella y que siempre, siempre estaré a su lado. Que sea feliz y que hasta el día de hoy era lo único por lo que merecía la pena sonreír.

-          ….

-          ¡Cariño! ¡Mi vida! ¿¡Donde estas!? – grita desconsolado.

-          Cuidare de ella siempre te lo prometo

-          Steve… Steve… Dile que…En estos últimos segundos… Estoy imaginando la vida que debimos tener… Dile que…La quie….

-          … con todo tu corazón.

Sonríe al cerrar los ojos y se deja ir… Las lágrimas saltan al vacío desde mis ojos, mientras las paredes a mi alrededor comienzan a sudar y desde el fondo del pasillo la casa empieza a llenarse de agua. Los pilares se derriten sobre mí con un agua salada, que en pocos segundos me llega por la cintura, y mi arma se licua ante mis ojos.

-          ¡Sumérgete! – grita mi reflejo desde el fondo del pasillo.

Cojo una bocanada de aire y me sumerjo. Bajo el agua, al mirar arriba, la superficie parece más alejada y espumosa.  Algo cae a ella cerca mía, un hombre, que me recoge y me lleva al exterior de forma acelerada.

Cuando la luz del sol me permite ver, comprendo donde estoy, comprendo quien me sostiene…Fue el último verano que recuerdo feliz… el hombre me saca del agua y me tumba en la arena, al comprobar que respiro se echa a mi lado y recupera el ritmo de su corazón. Entonces desde la casa se oye…

-          ¡Jorge! ¿Está bien?

Extiende mi abuelo el pulgar y unos segundos después me dice.

-          Me has dado un susto de muerte

-          Lo siento abu

-          ¡Ven aquí pequeño!

Me abraza y yo le agarro más fuerte de lo que recuerdo haberlo hecho…

Este es mi primer recuerdo malo. Tenía 5 años, mi padre acababa de abandonarnos y mi madre y yo nos fuimos a vivir con mis abuelos a su casa en Viti Levu, la isla principal de las Fiyi. Supongo que este recuerdo es tan malo porque en unas horas, no volveré a ver a mi abuelo nunca.

-          Voy a preparar la cena pequeño. Ten cuidaillo por favor.

-          Te lo prometo abu

Mientras se aleja, haciendo esbozar una sonrisa a mi abuela, que espera en el porche aguardando un beso, mi reflejo con la edad de 5 años aparece a mi lado.

-          ¿Por que este recuerdo es tan malo? – pregunta

-          Fue el día que todo se fue a la mierda. ¿Alguna vez has sentido que hay alguien que siempre estará allí?

-          Sigues empeñado en hacerme preguntas como si fuese una persona ajena y por si aun no te queda claro, soy tu mismo.

-          ¿Qué viene después de esto?

-          Creo que lo sabes

-          ¿Es necesario?

-          Si quieres despertar y vivir si

-          ¿Y si no quiero?

-          No te entiendo

-          Si me entiendes…Eres yo mismo… Sinceramente sé lo que viene después de este recuerdo y no sé si preferiría estar muerto que volver a pasar por eso. Y sé que el agua que apareció rojiza y la sangre de antes no viene de este mar. ¿Por qué no me quedo aquí?

-          En la vida tenemos que tomar decisiones difíciles Steve, enfrentarnos a momentos que querríamos que desapareciesen. Pero no podemos dar la espalda a las pesadillas.

-          Nunca les di la espalda. Las ahogue en lo más profundo de mi mismo.

-          Y ahora por hacer eso te enfrentas a ellas de nuevo. Nunca debes rendirte ante tu pasado, eso es lo que quería tu abuelo que aprendieses.

-          Ya… Sin embargo en unos instantes recibirá una llamada de su pasado y  se ira de mi lado y del de todos.

-          Sabes que tenía un buen corazón.

-          Eso no importa. Hasta que leí su libro no supe quien era esa mujer, que le llamo porque temía por su vida.

Suena el teléfono en el interior de la casa, contesta mi abuelo. Esa es la llamada, la voz al otro lado dejó a mi abuelo helado. Nunca supe que palabras cruzaron en eso minutos, peor poco después, sin ninguna duda en su mente, salió corriendo a hablar con mi abuela. Discutieron pero en el fondo creo que ella sabía que tenía razón.

-          ¿Y ahora qué?

-          Se despedirá de mi madre y después vendrá a mí con un texto más que preparado pero sincero.

-          ¿De quién es la llamada?

-          Una mujer con la que mi padre estuvo casado. Al parecer estaba en peligro y pidió la ayuda de mi padre. Pero cuando salvas una vida a veces quitas otra a mucha gente. Mi abuela volvió a España dos días después, al parecer Jorge Caparros había desaparecido y la única que sabía algo era esa mujer del teléfono.

-          Distanciamiento en el nombre, implica un fuerte rencor.

-          Ahórrate lecciones extraídas de mis cursos en psicología y lectura de la expresión. La gran mayoría eran solo para coincidir con una chica que me gustaba.

-          Ahórrate tú las mentiras… No hay más triste que mentirse a si mismo

-          ¿Qué tal hablar con uno mismo?

-          No sé, dímelo tú.

Joder… ¿Qué estoy haciendo aquí? Me refiero en un sentido literal ¿Cómo puedo estar dentro de mi cabeza hablando conmigo mismo y recorriendo mi pasado?

-          Eso tiene explicación, si es que la buscas.

-          Deja de hurgar en mis pensamientos.

-          A ver genio, aquí dentro “tus pensamientos” se escuchan como si gritases a voces a un altavoz. Puede que esto sea simplemente una fantasía, porque como creo haberte dicho, no estás durmiendo, estas en coma y la droga que te suministraron debería haberte matado. Pero tienes un angel de la guarda que está velando por ti y tratando que despiertes. Aunque el veneno sigue dentro, por lo que lo más seguro es que estés alucinando

-          ….

Al fondo de la playa bajo mis pies mi abuelo empieza a acercarse y una vez en frente pone la rodilla en la arena y me dice.

-          Pequeño, tengo que marcharme por unos días. – En el fondo no se lo creía del todo ni el mismo.

-          ¿Por qué? – pregunto siguiendo el absurdo papel que en esta locura me toca interpretar

-          Veras… Cuando se ha querido a alguien tanto como yo a esas personas, no puedes evitar pensar que luchas mas por ellas que por ti, porque pequeño, hay gente en el mundo que llegan a nuestro corazón y nunca salen de allí y aunque sea desde las sombras deberás darlo todo por ellas, por mucho que te duelan las decisiones que tendrás que tomar… ¿Lo entiendes verdad?

Me encantaría decirle que no. Que si eso fuese verdad no dejaría a su familia, pero solo deseo avanzar y despertar con ese angel que cuida de mi.

-          Si, lo entiendo abu – respondo de la forma mas dolorosamente hipócrita del mundo

-          Te quiero pequeño

Un último abrazo del padre que nunca tuve, resuena ahora más frio cuando conoces que será el último. Se aleja sobre sus pasos y me doy la vuelta por no volver a verlo marchar. ¿Cómo pronuncias un último adiós que no quieres pronunciar? ¿Cómo decir a esa persona que le quieres y ser tan convincente que se quede por siempre a tu lado? ¿Cómo se ama a alguien en las sombra?

-          ¿Estás listo? – pregunta suavemente mi reflejo

-          No, pero a ti eso te da igual. Creo saber cuáles son los dos restantes recuerdos que me quedan por revivir y sabes que en comparación a lo que viene hasta ahora son bellos recuerdos

-          No podemos…

-          …ocultar nuestros sentimientos. Ellos nos definen y nuestra alma está compuesta de aquellos peores momentos a los que sobrevivimos. Pero ¿Y si en tu pasado hay algo tan oscuro que revivirlo podría asfixiarte?

-          En el mundo hay gente que nunca se perdona sus malos actos. Los utilizan para reformarse y cambiar. Tú no te diste esa oportunidad y escondiste tu pasado en años de terapia, sexo y lagunas mentales que piensas salvaron tu vida. Pero no es asi. Y si no miras al pasado, si no sacas tus muertos del armario acabarás tan enterrado como tus recuerdos.

-          Entonces… ¿Qué debo hacer ahora?

-          Deberías lavarte la cara…

Camino hasta la orilla, miro por última vez el sol de mis recuerdos y sumerjo la cara. Bajo el agua cierro los ojos, dios, todo está en paz. Empiezo a sentir la falta de oxigeno, como las burbujas dejan de subir  y salgo….

La luz del sol ahora es la luz del cuarto de baño. Pero… Lo sabía… Más bien lo temía… Esos tres retretes a mi espalda, sucios y desgastados por años de mala alimentación. Ese olor a limón que vestía al vomito, que horas antes un borracho había esparcido por la papelera de metal de la esquina derecha, junto a la puerta de madera desquebrajada por cientos de enamorados, que quisieron dejar huella. El neón azul y rojo de la entrada con la palabra PUB que iluminaba intermitentemente el suelo del baño a través de la sucia y descuidada ventana. Y esa música anti-comercial que resonaba desde las mesas, donde el personal olvidaba sus penas en cerveza de dos euros vendida por cinco. Conozco este pub, conozco esta fecha, conozco esta hora. Esta noche una parte muy importante de mí desparecerá y me transformara por siempre en un enfermo mental incapaz de recordar las cuatro horas anteriores a mi sueño. Esta es la noche… Que lo empezó todo…

 

CAPITULO 6

EN EL PAIS DE LOS RECUERDOS (2º parte)

¿De qué modo decides amar a alguien? ¿Es tan sencillo como subir y bajar un interruptor? En las escasas veces que he amado a alguien siempre he estado dispuesto a todo, incluso la vida, por esa persona, lo cual no me convierte en la mejor pareja, simplemente en un loco. Bonnie Elizabeth Parker y Clyde Chestnut Barrow, también conocidos como Bonnie y Clyde, denotaron las bases de una buena relación. Esta pareja se dedicaba al atraco de bancos durante la gran depresión. Su popularidad fue tan grande, que se convirtieron en iconos de la decadente sociedad estadounidense de la época. Formaron la pareja más carismática de aquellos años hasta que ambos fueron asesinados en una emboscada por la policía, que otra vez actuó saltándose el código que juraron proteger. Del amor a la locura solo hay un paso y cuando el amor te lo sirven con locura no hay vuelta atrás. En la tumba de cada uno se inscribe un poema escrito por Bonnie

Así como las flores son endulzadas

Por el sol y el rocío,

Este viejo mundo es más brillante

Por las vidas de gente como tu

¿Hasta donde llega el amor por alguien? Mi abuelo tenia a mucha gente en su cabeza, pero en su corazón, pocas eran las vidas por las que él entregaría la suya. Quizá eso es amar de verdad, cuando por mucho que tú historia cambie, por mucho mal que pase entre una pareja, siempre estés dispuesto a dar toda tu vida a esa persona…aunque sea desde las sombras.

En mi caso a veces me veía perdido, ¿Cómo si no podría haber llegado aquí?  El cuarto de baño de un asqueroso pub, que apestaba a sangre y alcohol seco, y en donde miles trataban de buscar su alma en el reflejo del fondo de un vaso, que llenaban una y otra vez. Estar en un lugar asi hace ver la vida más triste. Pero aun más triste es que ni siquiera estés en ese lugar, que todo sea una alucinación de la que no sabes salir.

-          ¿Qué hacemos aquí? – Pregunta mi reflejo en el espejo.

-          Por lo visto hablar con nosotros mismos.

-          Es curioso cómo ha cambiado tu forma de ser. ¿Dónde está ese Steve egocéntrico e ingenioso?

-          No estoy de ánimos desde que desperté, por llamarlo de alguna forma, tras los escombros de mis recuerdos. ¿Por qué sigues preguntando “Donde estoy”? Creí que lo sabías todo sobre esto.

-          Ni siquiera yo he bajado tanto a tu sub-sótano interno. Dime ¿Qué recuerdo es esté?

-          Barcelona, España. 31 de Octubre… La noche que lo empezó todo.

-          ¿Pillaste alguna infección? ¿La camarera tal vez?

-          ¿Podrías dejarme solo?

Salgo del baño, me acerco a la barra y pago la media cerveza que he podido beber. En una televisión antigua se escuchaba el noticiario sobre el aumento de los atracos por la zona donde vivía María... Cojo mi abrigo de la percha junto a la puerta y mientras salgo me lo pongo. La puerta del pub se cierra a mis espaldas. La brisa del viento de uno de los peores otoños que recuerdo azota, con algo de nieve, mi inmóvil cuerpo. 

-          ¿A dónde vamos ahora? – pregunta mi reflejo sobre capo de un coche.

-          ….

Camino hasta mi coche en silencio, tratando de ignorar esa voz que no cesa de preguntar. Quizá sea cierto que desconoce este recuerdo o al menos su totalidad. Pero ahora no me apetece hablar…Tengo que conducir mi memoria al trastorno y dirigir mi recuerdo al olvido.

¿Cómo acabé viviendo en Barcelona? ...

 

31 de Agosto… Poco después de la muerte de James… ”El regreso al hogar”… Que no me hagan reír ¿Dónde está el hogar cuando días que parecieron semanas, convirtieron la arena en esa manta que nos arropa y tu arma fue ese beso frio de buenas noches? ¿Por qué el cielo correcto es azul y no aquel gris y marrón, cuando el sol se perdía en las montañas?

El avión militar se tambaleaba, podíamos sentirlo todos en la cabina. Vestíamos nuestro traje oficial, cegados por el brillo de nuestras medallas. Cambiamos una guerra por otra. Para algunos la reinserción en la vida civil: Una casa, césped, hipoteca, vecinos, matrimonio, hijos… Para mí solo era otra guerra, donde éramos el punto de mira de millones, que nos verían como héroes o villanos, donde las mentiras nos atravesarían para intentar acabar con nosotros y donde nos sentiríamos solos…abandonados.

La rueda rebotaba sobre el asfalto levemente y poco después de que el avión recuperase su estado horizontal las puertas se abrían. Vitoreaban y aplaudían desde el exterior, héroes de una guerra que desconocen. Salí el último, no tenía prisa por reengendrar mi vida, de no ser por la promesa que hice a James, me habría reenganchado al servicio. Una vez fuera cuando mis ojos se acostumbraron al sol, busque entre la gente alguna cara conocida y no puedo engañarme, me sorprendí al ver a María, la viuda de mi compañero James, esperándome. La última vez que había hablado con ella fue por teléfono, pensé que debería enterarse por mí y no por un mensaje pregrabado en la memoria de un licenciado militar, de libros y exámenes.

Cuando mis zapatos tocaron el rígido terreno, que sería mi campo de batalla durante el resto de mi vida, me acerqué a María, la cual con un simple gesto de la cara y sin mediar palabra, me indico que subiese al coche. Un Mini Coupe que fue una tumba sellada hasta 40 minutos después de subir.

-          James me dijo que no conocías a nadie en Barcelona ¿Eso es cierto? – preguntó María sin apartar sus ojos de la carretera

-          Es cierto, soy de Irlanda, aunque mi madre era española. Viví un tiempo en España, unos meses cuando tenía 6 años. Hablé con James y me invitó a quedarme en su casa hasta que encontrase algo.

-          Ahora son tiempos difíciles. Un atracador merodea por mi barrio y apegados a el. Dormiré más tranquila si tengo un soldado cerca, pero dime, ¿Y qué hubieses hecho sino llego a aparecer? No recibí nunca llamada tuya desde la última y no me dijiste que vendrías. He tenido que deducirlo yo.

-          Lo siento. Pensé que tras todo lo que ocurrió, seria de las últimas personas que…

-          ¡Oye! James te quería ¿Sabes? Como a un hermano y no pienses que su muerte me impedirá seguir cumpliendo con sus deseos. Te quedarás en mi casa y no quiero replicas. ¿Entendido?

Tendría que haberle dicho que no, en ese mismo momento. Obligarle a parar el coche y deambular hasta encontrar un lugar. Asi quizá no habría ocurrido nada…

Pasaron 2 meses, lo que nos lleva al día de hoy. Durante ese tiempo no apoyamos el uno en otro para recuperarnos. Encontré un trabajo, poca cosa en una fábrica, pero María insistió en que me quedase a su lado, supongo que pensé que era lo correcto, pero lo cierto es que me gustaba estar con ella. Vivíamos un matrimonio, sin ningún privilegio. Yo dormía en el cuarto de James y ella en el de invitados, me imaginaba que por no recordar a su marido. En ese tiempo hablábamos largo y tendido sobre ese tema… María no estaba recuperada, muchas noches despertaba gritando o se dormía llorando con aquella jirafa de peluche, que James le consiguió en su última feria juntos. Pero poco a poco conseguimos ayudarnos a salir de las tumbas que con tanto esfuerzo cavábamos a nosotros mismos. Parecíamos un Matrimonio feliz sin privilegios…. Hasta aquella noche.

Habíamos pasado la tarde en la cocina, tratado de preparar un bizcocho y algo de cenar. Pringándonos durante horas conseguimos motivarnos para rendirnos a la comida congelada. Durante la cena todo fue normal, pero yo inicié un efecto, que más de uno predijo.

-          Pues no están tan horribles estas croquetas… Somos unos cocineros excelentes… Bueno… Quizá un poco quemadas pero ...

-          Vete al infierno Steve – declaro con una amplia sonrisa.

-          Vale lo siento, lo siento… ¿De qué marca son? – Maldita y trivial pregunta que hice

-          Pues es del propio mercado, las hacen ellos para su conservación congelada… James siempre decía que fiar la vida a una cadena de comida congelada, era como firmar una sentencia de muerte en cadena – Ahí estaba la bomba

Por lo general ese nombre solo hacia brillar los ojos de María y tambaleaba sus pupilas levemente…Pero esa noche se hundió, un recuerdo muy fuerte le agarro el corazón, pudo sentir el eco de aquello en la garganta y se echó a llorar. Pueden pasar años que si has amado a alguien como ella a James, nunca ese nombre te será indiferente y será el mayor puñal que puedas clavarte.

Huyó al dormitorio de su difunto marido, en el piso de arriba, y se echó sobre la cama. Podía oír los muelles, desde el piso de abajo, al lanzarse a ella de golpe. Su llanto rebotaba en cada escalón hasta paralizar cualquier otro pensamiento en mi cabeza. Decidí, como muchas otras noches, subir para consolarla…No imaginaba en aquel momento que pasaría algo.

Una vez en el dormitorio podía ver a María tumbada en la cama y abrazando un viejo abrigo de James, que aun guardaba algo de su esencia. Me senté en el borde del amplio colchón y puse mi mano sobre su hombro.

-          María, estoy aquí, no estás sola… James no te ha dejado, sigue cuidando de ti día a día. Cada vez que sales a trabajar y vuelves agotada, cada noche que te hechas sobre la cama, el está a tu lado. La gente que queremos nunca nos deja del todo y cuando se van debemos ser fuertes, no por ellos ni siquiera por ti, sino porque sabemos que el mundo es mejor con gente como nosotros. Porque si podemos a amar a alguien tanto como para desear morir al perderlo, significa que tenemos corazón para mucho mas.

-          ¿A quién le importa el mundo, cuando te arrebatan el centro, sobre el que tú hacías que girase?

-          Tu mundo no ha caído… Ahora te ves perdida pero no lo estas, porque si fuese asi yo estaría tan perdido como tú y si sintiese eso ¿Por qué cada día tengo una razón para vivir y sonreír? Si consigues que alguien como yo se vuelva bello, aun con todos los actos que hizo, te mereces cada noche un día más.

-          James tenía razón… Deberías dedicarte a escribir – se le escapaba una sonrisa y se incorporó hasta tener su cara frente a la mía.

-          Bueno si, puede resultar que tengo talento para algo. Pero no se qué sería de mi vida sin…

-          Bésame…

-          ¿Perdona?

-          Bésame Steve…

-          María creo que… - antes de terminar la frase se lanzó a mis labios.

Chocó sus labios con los míos y los mantuvo pegados unos segundos, entonces, se apartó rápido y se me quedó mirando a los ojos…. Ya era tarde… Volvimos a lanzarnos el uno al otro y esta vez el beso se volvió cálido, los labios parecían derretirse unos sobre otros y perdimos la cuenta del tiempo. Coloqué mi mano sobre su nuca y deslice mis dedos por su pelo, abrigándolos en su interior. No pensaba en nada, salvo en que deseaba hacerlo. Las lenguas bailaron lentamente durante el infinito, pero nuestros cuerpos destrozaban la ropa del otro a su paso. Una vez desnudos deslizaba mis uñas por su muslo, llegaba a la cadera y extendía la mano para agarrarla de la cintura… La locura empezaba a pasarnos facturas, todo ese tiempo de dolor y sufrimiento se veía ahora reflejado. Agarraba fuerte mi espalda, hincando los dedos en ella y marcándome un ritmo que su cadera deslizaba continuamente de forma suave. No dejábamos de besarnos y las pocas veces que lo hicimos fue para suspirar a pocos centímetros de la boca del otro. Nuestra mirada se perdía en el reflejo que los ojos del otro nos permitían distinguir y al cerrarlos ella suspiraba más fuerte. Dios podríamos haber muerto en ese momento, creo que deseábamos morir en ese justo momento en el que el cielo se acaricia con cada beso y alarido. Estiraba la espalda como podía, como queriendo escapar sin desearlo… Entonces agarraba mi nuca fuerte y mordía con sus dientes mi labio. Nos movíamos en una cama de la que en ese momento desconocíamos que tuviese abismos por los que caer. Cuando ella controlaba la situación ambos estábamos perdidos, pero nunca tan perfecto, ojala la perdición fuese siempre así. No sé decir que tiempo voló, pudieron ser horas o minutos, pero al terminar ella se hecho sobre mi y nuestros pulmones se apoyaban en los del otro para tratar de recuperar el ritmo. Apoyó su cabeza sobre mi pecho y oía como el corazón hacia el amor con la locura que la cabeza presentó. Puse mis brazos sobre ella y durante unos minutos después todo fue más lento, mientras recuperábamos el aire.

Cuando la calma trae la tempestad y el cielo suplica tormenta, el rayo huye de sus nubes y desaparece dejándote con poco más que un destello. Así María se metió en el baño y mi corazón se volvió negro como al apagar un fuego sobre una fachada. Llegado ese momento en que todos los afectados se preguntan solo una cosa ¿Cómo pudo pasar algo asi?

Su llanto rebotaba por las losas de baño y escapaba bajo la puerta hasta mis oídos. Me vestí y me marché a dar una vuelta… Ojala no me hubiese ido… Necesitaba estar solo y gritar a las estrellas y con suerte, que alguien me partiese la cara.

 

Asi acabé en ese pub asqueroso que me entretuvo cuatro horas…. Cuatro horas en las que tu vida puede irse al infierno....

A veces solo quieres desaparecer… Cierras las puertas al mundo, haces que la oscuridad cubra tu pequeño planeta, donde huías cuando las cosas iban mal. Acallar el ruido de una vida en ruinas, aquellas que tú mismo hiciste caer a tu paso… Esos minutos son tuyos y nadie puede pedirte existir.

 

Apenas unos segundos separan mi coche de la casa de María. Apenas cuatro horas separan mi mente del trastorno. Aun con todo, acelero creyendo que mi recuerdo llegara antes que mi pasado. Definitivamente estar aquí me está haciendo más estúpido. Pero esta noche, donde los grillos parecen tener su orgia, el frio cala hasta los huesos y huele a miedo en el ambiente, me dejaría llamar estúpido a cada minuto.

Paro el coche sin llegar a aparcarlo y salgo corriendo hacia la casa…

Mi abuelo en una ocasión dijo: “Mi vida está levantada gracias a las vidas que decidí tomar como pilares. Si pierdo uno, me sentiré débil y vencido, si pierdo dos puedo tambalear hasta caer pero si los perdiese todos caería y no tendría sentido levantarse. Aunque a veces existe alguien, que ni tu creías que fuera posible, pero existe alguien que sostiene todo, en quien te apoyas cuando todos desaparezcan, aunque todo tiene trampa, pues si tienes un pilar maestro y este cae…Caerás con todo… Hijo lucha por las vidas que te importan, y contra lo que diga el resto…Lucha desde las sombras por la vida sobre la cual sientes recaer tu corazón…”

Quizá en este desierto de culpabilidad solo me encuentre yo. Las palabras que oigas no vacían el vaso que tu mismo llenaste hasta desbordar, en el mismo que ahogaste tu amor propio. Pues aunque te digan que no tienes la culpa de nada, que las cosas pasaron asi independientemente de tus actos, nunca lo crees de verdad.

Asi entras en el epicentro de tus pesadillas. Introduces la llave y giras un pomo frio que no volverás a rozar y aun no sabes por qué, pero lo sabes. Te ves solo, todo está normal, como si nada hubiese cambiado, pero estás acompañado únicamente por tu silencio. Subes las escaleras a tu dolor…despacio…como si quisieses retrasar lo que temes tras tanto silencio. Una vez arriba ves una luz al final del pasillo, crees que entre tanta oscuridad habrá una salida y serás feliz, pero la vida no es un cuento de hadas. A veces debes abandonar lo que amas precisamente porque lo amas y no eres suficiente para ello, tiene gracias amar tanto algo, que la única manera de que sea feliz, es que tú no estés cerca.  Ojala hubiese hecho eso… Ojala hubiese muerto en esa absurda guerra y nunca hubiese bajado de esa avión… Ojala no hubiese una luz al final del pasillo…

Ahora que crees estar cerca de una escapatoria en tu vida, cuando tienes la luz en tu cara y sientes la paz, los ojos se acostumbran a esta y te permiten ver, que tras cada salida solo hay más realidad… Una profunda y rojiza realidad

-          ¿María? – susurro un instante antes de correr a la bañera donde yace,

Sumerjo mis brazos en la rojiza agua que colmaba la tumba de María. Abrazo su cuerpo desnudo, que hace unas 4 horas fusionaba mis dedos en su piel y grito fuerte hasta sentir rasgar mi garganta

-          ¡¡¡¡MARIA!!!!

Compruebo sus venas desgarradas hasta el hueso con mis lágrimas cayendo sobre ellas. Peino su pelo hacia atrás con mis dedos para ver su rostro y con los pulgares acaricio sus mejillas mientras dejo escapar, el llanto mas fuerte he tenido nunca. Me tiemblan las manos y agarro fuerte su cabeza sin dejar de gritar repetidas veces… ¡No!

La saco de ese pozo y la echo sobre el suelo con cuidado…

-          Esta muerta Steve…Ya lo sabes – dice mi reflejo desde el espejo del baño.

-          ¡Cállate! ¡Está bien!...Solo necesita descan…

-          Steve…

-          ¡No! – grito fuerte sin dejar de llorar sobre la preciosa cara de la joven María

-          Steve…

-          Devuélvemela… Por favor devuélvemela, ya me da igual no despertar. ¡Oyes! ¡No quiero despertar!

-          Sabes que esto no funciona asi Steve

-          Por favor… Por favor… Solo déjame con ella

-          Ella no existe. Solo es un recuerdo, no lo olvides

-          Hazme retroceder. Prefiero tener esta noche una y otra vez que vivir lejos de ella.

-          ¿Y verla morir una y otra vez?

-          Ya me da igual…Si solo pudiese tener un minuto a su lado de nuevo lo haría. Sabes ese amor, que tienes por alguien, de tal manera que necesitas de forma irreconocible cruzarte con ella. Asi quiero yo a la primera mujer que pude amar, es como una droga a la que no puedes reconocer entregar tu vida.

-          Lo siento Steve, no puedo hacer nada.

-          Por… favor – suplico con lagrimas en mis labios

-          Lo siento…

-          ¡Que te jodan!... ¡Que te jodan!...Llevas siguiéndome desde el principio y te pones a soltar bobadas sobre mi cabeza, y finges que no conoces algunos recuerdos. ¡Que te den! No puedes entender porque querría morir en este instante. – digo antes de besar la frente de la primera persona que amé de verdad

-          ¿Qué te gustaría haberle dicho?

-          ¿Perdona?

-          Si hubieses podido decirle algo… ¿Qué le hubieses dicho?

-          No lo sé… - respondo secándome las lagrimas con las manos temblorosas

-          Piénsalo

De repente María abre los ojos y me mira con una sonrisa que devuelve la vida a mi corazón.

-          ¿Está viva? – pregunto mirando a mi reflejo

-          Solo el tiempo necesario para despedirte…

Despedirme… Me gustaría la eternidad para despedirme y solo un segundo para pedir perdón. ¿Qué le dirías a la persona que mas has amado si supieses que al terminar, desaparecerá?... Posiblemente haya gente que no dejase de hablar solo para mantener su vida en las palabras que restan hasta asfixiarse. Otros no sabrían como empezar o no querrían empezar. Pero la vida no concede muchas oportunidades y si tienes a esa persona que tanto influye en tu corazón, debes pensar que al minuto siguiente no estará allí, entonces, olvidarás el orgullo y le dirías algo como esto.

-          Ahora que no estás, no encuentro sentido a las cosas más pequeñas. Has trastornado mi mundo y me has hecho adorar estar loco por algo tan simple como tus labios… Ahora que no estás, creo que tengo mil cosas que decirte pero me callo al tener la oportunidad, pues a veces te miraba a los ojos y me importaba una mierda que mi mundo solo fuese lo que permitías reflejar, en la oscuridad más perfecta que he visto impresa, en tu mirada. Por todo ello eres la mujer que nunca querré y podre olvidar…No puedo pedir que ojala nunca te hubiese conocido, porque de no haberlo hecho no sabría con mi dolor al perderte, lo mucho que te he querido y querré, incluso ahora que no estás a mi lado… - cierro los ojos fuerte, esta vez no voy a llorar, solo quiero hablar desde dentro – Te quiero

De repente María cierra los ojos y se derrite en mis manos. Medio empapado y con alguna otra lágrima, que escapa de mí mientras recuerdos de María golpean mi cerebro, salgo al pasillo. Los aspersores se encienden…

Cierro los ojos y levanto la cara hacia ellos… De pronto un viento fuerte choca contra mi cara y un olor a oxido mojado inunda mi nariz…Entonces... Abro los ojos…

El puente de James Joyce, en Dublín… Mi último recuerdo borrado… Un bloque de cemento atado con una cadena a mi tobillo y el profundo rio Liffey bajo mis pies. Hace 2 semanas que enterré a María aquí, junto a su marido, tal y como pedía en su carta de suicidio. Poco después caí en una depresión y desperté en un hospital con una serie de psicólogos explicando cosas que en su tiempo importaban bien poco, una amnesia selectiva debido a una situación traumática, recomendaron reposo y una serie de pruebas... Decidí darme el alta voluntaria.

Desde entonces he pasado este tiempo borracho y metiéndome en peleas que sabia no podía ganar, pero esta noche he despertado sobrio y me he dado cuenta que estaba solo y que no quería vivir sin el único pilar que me sostenía. He robado un bloque de cemento y una cadena a él clavado, como si el destino asi lo quisiese, de la nueva obra en la catedral San Patricio. Ahora…. Solo deseo saltar y olvidarlo todo.

-          ¿Por qué no lo hiciste? – pregunta mi reflejo sobre el charco que la lluvia dejaba en el suelo tras de mí.

-          No dependió de mí… Dentro de poco me salvarán antes de incluso intentar saltar.

-          Entonces ¿Por qué este recuerdo es peor que el anterior?

-          Fue cuando me di cuenta que no había nadie a mi lado. Es cuando llegas al límite, cuando decides que no quieres otra cosa que morir y desaparecer de un mundo por el que ya no sientes nada…absolutamente nada…

-          ¿Asi de fácil?

-          La vida es fácil

-          Dijo el hombre a poco de saltar al vacío de una muerte segura, que ni siquiera es real… Solo parte de un recuerdo

-          Detalles… Al final todo se reduce a lo mismo. Un sí o un no… Un beso, una pelea, un polvo, un problema, una amigo, una mentira… El sexo no es mas que elementos que sumados nos hacen disfrutar, si cumples todos los pasos disfrutas y haces disfrutar.

-          ¿Fue asi con María?

-          Que te jodan… Debí saltar… No estaría ahora aquí, en una ficción que ni yo creo del todo.

Una voz, familiar y cercana, a mi espalda interrumpe lo que pudo ser el epilogo de mi vida.

-          ¿Un mal día? – pregunta Mario, mi representante…mi mejor amigo. Él solo estaba de vacaciones en Dublín. Fue una casualidad que bebiese ese último vaso de agua en el hotel, que incito sus ganas de orinar. Fue suerte que su compañero Andrés conociese a esa chica borracha y practicaran sexo en el baño, impidiendo a Mario evacuar. Fue el destino el que hizo que en el callejón unos policías estuviesen multando a unos chavales por orinar, dejando únicamente este puente libre.

-          ¡A ti que te importa! – respondo enfurecido por la resaca que llevo retrasando tres días.

-          ¿A mí?... Nada, solo quería orinar, ¿Te apartas un poco? – pregunta mientras me hace, quizá por el cansancio quizá por la complejidad de la situación, moverme a la derecha.

-          ¿Acaso no hay más zonas que ensuciar en Dublín?

-          ¿Eres español?

-          Llevo hablando contigo unos segundos pero creo que nos entendemos bien, ¿Tu qué crees?

-          Que un mono sepa maquillarse no lo hace una quinceañera buscando su primer beso.

-          España me vio nacer, Irlanda me vio vivir y este rio me vera morir.

-          Vaya frase amigo… ¿Escribes?

-          Un poco

-          Me llamo Mario – dice con una media sonrisa mientras estira la mano para estrechar la mía.

-          Steve o Esteban, en realidad no importa como prefieras llamarme – respondo apretando la suya.

-          ¿No te importa? ¿Por qué?

-          No me gusta acostumbrarme a un nombre, desde siempre me han llamado de ambas formas: irlandeses, españoles, argentinos y la lista aumenta y aumenta. Poco a poco te acostumbras a estar hecho a dos nombres. Al dar a la gente que conoces la posibilidad de elegir como llamarte, se sientes más confiados...

-          Eso suena a piscología barata la verdad

-          Si en un restaurante un menú incluye una amplia variedad de helados nos están dando la insana necesidad de decidir, nos sentimos más confiados en ese lugar, a pesar de que siempre acabamos pidiendo el mismo, que por lo general es el único que tienen los otros restaurantes

-          Y ¿Por qué una insana necesidad?

-          Porque no sabemos decidir, y al equivocarnos reaccionamos de forma violenta y queremos volver atrás. Stars wars es una franquicia millonaria, los productores decidieron no poner su firma en el papel concediendo a George Lucas todos los derechos sobre el producto, creyendo que caería por su propio peso y les debería sumas de dinero, que junto a los intereses, les haría ganar un porcentaje superior a la deuda a los codiciosos ejecutivos…Pero se equivocaron en su decisión y luego tomaron medidas legales contra George Lucas, que por ese tiempo podía permitirse un abogado mucho mejor que el de ellos, gracias al dinero ganado por la mala decisión de los productores.

-          Las malas decisiones forjan el camino. Por ejemplo: Has tomado la decisión de suicidarte y eso te ha hecho conocerme a mí.

-          ¿Y eso es bueno?

-          Sí, porque yo voy a cambiar tu vida.

-          ¿Te me estás insinuando?

-          Ya te gustaría cariño, pero no. Veras la mayoría de los suicidas son saciados de la vida, gente que por lo general sabe o cree saber el final de cada camino que coge, por lo que no encuentran entusiasmo para vivir. Es la base de la depresión.

-          ¿Tan malo es hartarse de no sorprenderse con la vida? ¿De saber en todo momento el final de esos caminos que mencionas?

-          Es posible…Pero entonces el suicidio es absurdo. Tú por ejemplo, si esta noche vienes conmigo no sabes que te deparara la vida, sin embargo, sabes lo que hay si saltas, sabes justo como vas a acabar, tu mismo incitas a la monotonía de la vida.

-          Pero tomo decisión sobre mi muerte

-          No te equivoques…. La vida eligió por ti, dándote esas penas y sufrimientos. Quitándote esos besos y caricias. La vida quiere que hagas esto…no es tu decisión, tu no eliges ponerte fin…porque si pudieses elegir mandarías a la mierda la vida y te enfrentarías a ella. Pero quizá quieres seguir siendo un juguete del destino. Disfruta de tu muerte… - se sube la cremallera y comienza a andar alejándose de mi

No puedo negar que esas palabras desplazaron aquellas ideas que en tan mar claro flotaban en mi cabeza. Ahora bajare de este puente, me iré con él y mi vida dará un vuelco, mas allá de lo que un loco pudo imaginar. Los segundos posteriores a la ultima palabra de Mario, todo fue aun más claro… Yo mate a María, la mate por no pensar en lo que mis actos podrían hacerle y cuando intente remediarlo ya era demasiado tarde. Tal vez un “te quiero” a tiempo hubiese cambiado todo. Pero tal vez es que a veces amas tanto y de forma tan incomprensible a una persona que lo mejor que puedes hacer por ella es alejarla de ti… es dejarla ir… Por mucho que te pese pensar, que darías tu vida por esa persona, que saltarías al vacio por ella.

-          ¿Estás mejor? – pregunta mi reflejo desde el charco a mis pies.

-          Si…Ahora toca saltar ¿Verdad?

-          Este es tu recuerdo más profundo, la última prueba que te une a tu pasado. Es ahora cuando debes atacar a tu recuerdo para que te expulse.

-          ¿Cómo sabes que despertaré?

-          No lo sé, pero si no despiertas, no apareces en ningún lugar donde arrepentirte de haber saltado. Estarás muerto y no habrá nada. ¿Alguna duda?

-          No…Gracias…. – suelto mis manos de la barandilla y me dejo caer

Mientras cierro los ojos, siento adelantar la lluvia que cae… Hasta que vuelvo abrirlos y siento mi cara rozar con el rio que aguardaba mi llegada. El agua se mete por mis ojos y los cierro rápidamente. Trato de coger una bocanada de agua y de pronto…

Levanto medio cuerpo del camastro con un dolor horrible en todo el cuerpo. Rodeado por una habitación oscura y polvorienta. A la derecha un gotero liberando un suero a mi cuerpo, a través de un tubo que atraviesa mi antebrazo. A la izquierda, sobre la mesilla una pistola…

Un ruido de platos que provienen, de lo que supongo la cocina, llama mi atención… Saco la aguja de mi brazo en silencio y la dejo sobre la cama. Lentamente aparto la sabana que me cubre y me incorporo, apoyándome en todas partes, en el suelo. Cuando consigo mantenerme en pie, cojo la pistola de la mesita y me acerco a la cocina… Sea lo que sea lo que me espera allí, no puedo confiar en mi salvador…

Entro en la cocina con la pistola por delante y apunto al ruido, acompañado de un grito convincente

-          ¡Quieto!

Pero la vida ofrece sorpresas que ni el mayor literato puede expresar… Al mirar a los ojos a mi salvador dejo caer la pistola y con un tartamudeo nervioso dejo entender

-          ¿Tu?...No es posible… Debo seguir soñando o haber muerto…Pero no puedes ser tú