He esperado mucho tiempo para hablar de esto, pero creo que
ha llegado la hora de intentarlo. De hablarte sobre estar perdido y creer
superarlo. Tal vez por si llega el momento en que desaparezcas y venzas a mi cansancio
con sueños de promesas.
He llorado por ti, he gritado por ti… Has hecho que alcance
mis límites para dudar de mí. Te ha gustado estar atenta a mis palabras, exigirme
escribir mientras con mi corazón jugabas. ¿Sabes? Nunca ha sido fácil escribir
algunas frases, tal vez, no sabes que hasta un te quiero tiene fases. Son esas mil
veces que te vas y espero a que aparezcas, pero no puedo culparte con
objetividad pues tú controlas mis locuras y moralejas
Todo empezó aquel verano ¿Recuerdas?... ¿Recuerdas como
hiciste que me obsesionara? Sólo era un crio viendo como su amor anida, pasábamos
juntos las páginas de nuestra vida. Algunas desordenadas y llenas de lagunas. Era
nuestro principio reducido a la simpleza, aquellas pinceladas de un cuento de
princesas. Me hacías sentir al mando, era mi universo, en donde cada puta
estrella brillaba al vernos.
Y de nuevo lo siento, por hacer esto en verso…
Después pasó el tiempo y quisimos sumergirnos en lo nuestro.
Jugar a que yo era adulto y escribir nuestro futuro… Entonces aprendiste a
engancharme y a acariciar mis debilidades, pero ¿Sabes? Al principio todo fue increíble,
seguimos las huellas de una locura impredecible, pero todo empezó a torcerse.
Quizá me confié y me creí invencible… Asi que… Desapareciste.
Con ese amargo sabor del rencor caí sobre esas espinas que
tanto nos protegían. Siempre he estado a ese lado, empujado por una
culpabilidad absurda. Tú, que a duras te llevaste cada estrella de mi persona.
Tú que empujaste unos sueños que parecían de broma, convirtiéndolos en una
bomba o un cohete que volaba sobre cada mierda de mi vida. Fue duro ese tiempo
a solas con mi ego, gritando al vacio y buscando entre tus restos.
Entonces la historia se volvió a torcer… Ocurrió una de esas
cosas a las que sólo puedes enfrentarte solo. Juro que sobre esa camilla, pensé
en las primeras líneas de nuestra nueva vida… Asi que, sobreviví y al poco
apareciste, tenia tanto que decirte que mi orgullo me detuvo y empecé a
escribirte.
En pequeñas dosis que no llenaban nada, sólo estructuraban
algo diferente. Pero habías vuelto y jugamos a empezar de nuevo. Bueno… No voy
a malgastar nuestro tiempo, prefiero aprovechar, dejar de pensar en letras de
algo sin final… Ahora que por fin estás y por mucho que vuelvas a dejarte
escapa, quiero que sepas la verdad sobre esto, ya que si hay algún sentimiento
es que odio como te quiero y puedo prometerte que me enterraran con ello.
Y por última vez, siento habértelo dicho en verso
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