RELATO CORTO: NUESTRO REAL SUEÑO DE INSPIRACION
Adoro la ciudad, no tengo nada en contra del campo, con sus
estrellas y vida humilde de más corrupción rústica que dientes, pero adoro la
ciudad y esas estrellas parpadeantes al final de cada carretera. En una
generación, como la que nos ha tocado vivir, muchas cosas se han caído a los
pies del progreso. Aunque seguimos siendo pequeños peces perdidos que buscan su
lugar. Pero a la hora de la verdad nada ha cambiado…
Desde lejos puedo escuchar a uno de esos futuros abogados,
médicos o ingenieros, que todavía necesita terminar de cocinar su madurez y que
pasea acelerado desgarrándose la garganta en una pelea sentimental a través del
móvil. En un enfrentamiento heterosexual siempre gana la mujer, incluso cuando
se disculpa. Por lo general el hombre las acepta y poco después es como si no
hubiese pasado nada. Pero de ser el hombre quien se disculpase, el silencio de
la mujer duraría hasta que acepte esas disculpas, segundos, minutos… horas. El
chaval se sienta en el otro extremo de mi banco y sitúa sus palmas sobre la
cara, la frustración de no poder arreglar un tema tan trivial, a veces es peor
que el problema en sí.
-
Qué asco de amor – deja escapar entre dientes
-
No creas, es más como una locura que hay que
saber tratar.
-
¿Y usted qué sabe? – pregunta con soberbia
-
Tengo corazón, aunque no creo que el amor
provenga de este. El corazón está ligado al cerebro del cual parten nuestras
fantasías, recuerdos e incluso nuestra función para reír y llorar. Por lo que
el amor, de depositarse en algún lado, estaría en el cerebro y a partir de ahí
acelera el ritmo cardíaco, al estar con una persona especial. A veces es simple
atracción física, un cóctel de hormonas bajo la escusa de un amor frustrado.
Otras veces es por costumbre, por simple relación de personalidades para una
comodidad. Pero a veces es una relación neurológicamente perfecta, una conexión
plena de dos personalidades distintas que guardan su relación, en lo que ambos
meterían en su baúl interno.
-
¿Qué baúl?
-
De acuerdo, vamos por partes. Imaginemos tu
cabeza como una habitación llena de recuerdos arrugados y otros especialmente
clasificados en archivadores. Obviamente trituras y desechas todo lo que poco o
ningún efecto haya causado a tu cerebro. Pero ¿qué pasa con todo lo malo que
debe acompañarte? ¿Qué ocurre con tus miedos, sentimientos rotos y pérdidas?
Todo eso lo metes en un baúl en tu cerebro, eso es lo que libera un psicólogo y
trata de desechar o de reciclar, según el caso. Pues bien… Hay parejas que neurológicamente
se necesitan, parejas que te sorprendería lo que pueden llegar a chocar o lo
inexplicablemente felices que aun son. Estas parejas son para toda la
vida, es un amor que no se fue horneando, sino que surgió al verse, pero
posiblemente ya estaban destinados, si crees en esa medio pseudociencia del
destino.
-
Le ha pasado a usted
-
Una vez vi a una mujer, nuestro pasado poco
importa. El pasado sólo nos muestra la tierra sobre la que construir el futuro.
Es algo que queda para nuestro desarrollo interno y nunca se usa como arma para
reprochar algo. Ella era una mujer increíble. Tenía esos labios, sobre los que
te gustaría destrozar cualquier parte de tu vida. Tenía los ojos más bonitos
que podrías pintar y a los que buscabas mil comparaciones pero era imposible. Dios
ese pelo y cómo caía sobre la almohada al estar tumbada o cómo pincelaba mi
cara al estar sobre mí hasta que se lo agarraba y lo pasaba por detrás del otro
hombro. Al fin y al cabo el sexo es lenguaje del amor.
-
Eso quizá hace tiempo. Ahora el sexo para muchos
es sólo sexo, un acto animal surgido de una necesidad como el hambre.
-
Lo sé… Lamentablemente quedan pocos o ningún ser
en esta nueva generación que lo vea como yo. Pero quizá si consigo que tú lo
veas ya habré ganado algo.
-
¿El qué?
-
Convencerte de que en la vida vale la pena
perder, luchar o sacrificar tus pilares por la demencia de querer lo
inexplicable. Tras sobrevivir al tiempo y la distancia ¿Sabes qué sentí al
volver a clavar mi mirada en ella?
-
¿Qué? – pregunta intrigado el chaval
-
No tengo ni idea… No podía catalogar lo que
sentía, porque si pudieses clasificar el amor no tendría más sentido, que el
mercado de valores que es ahora el matrimonio. Por alguna razón quería besarla,
pero no sólo una vez, pensaba: ¿Qué sería poder besarla cada mañana como si no existiese
pasado y sólo un futuro con ella? Y así fue… Cuando tanta tentación, deseo y
sueño por fin escribían en física tinta, no podías pensar en arrepentirte. Sólo
pensabas en ese beso, en esos labios apretados a los tuyos que se abrían y
cerraban dejando paso a la lengua, que lentamente sentía hasta el mínimo
detalle de la del otro. Era uno de esos besos, por los que parecía pararse el
tiempo unos instantes, porque un beso es un beso, pero el sentimiento es lo que
se trasmite. Puedes trasmitir vergüenza, miedo, o un deseo tan enterrado que
sale furioso y salvaje. A veces, todo al mismo tiempo…
-
¿Qué pasó entonces?
-
La tumbé sobre la cama, quedándome unos segundo
mirándola hasta contagiar la sonrisa y una vez puesta, besarla, como si pudiese
sellar ese gesto de esa manera. Estábamos perdidos desde hace años, pero
durante unas horas íbamos a parar el tiempo y disfrutar de ello. Pasaba mis
dedos por su cara y abría la palma para agarrar su cuello al llegar a este. Sin
dejar de besarla ni un instante, sólo parando para comprobar, mirando a sus
ojos, que estaba allí, que no seguía siendo un sueño. La sonrisa de sus ojos
chillaba afirmando al eco, “Este es mi lugar, no habría otro sitio donde
querría estar que aquí contigo”. Tras la puerta entre cerrada y la ventana,
había muchas cosas en las que pensar, muchos problemas a los que enfrentarse si
hacíamos el suficiente ruido. Pero ya no había ruido, el estruendo de ocultar
mucho en el silencio había parado, y en la melodía de estar perdidos encontramos
lo que nos faltaba… A nosotros mismos… Entonces ¿es real? ¿Puede una persona
normal y corriente hacerte la más feliz frente al resto? ¿Puede un beso hacerte
sacrificar tu moral y lógica?... La respuesta a todo eso es la misma, sólo que
no hizo falta decirlo, porque no todo se puede explicar. Entonces seguía
besándola y abrazándola para que sintiera esa conexión y en sus manos, que
acariciaban mi abdomen podía verse. No era sólo sexo… Era nuestro momento, pues
las cosas pueden acabar tan rápido como el tiempo que tardas en decir “te
quiero”. Pero eso no era ni fin ni principio, era una pausa del mundo, algo
para que nuestra conexión nos hiciese comprender lo idiotas que fuimos
esperando.
-
… - mantiene el silencio quizá terminando de
comprender lo que le digo
-
Todos estamos perdidos y no encontramos a
alguien que nos lleve a la luz, sino alguien con quien perdernos. Porque
traer el amor a la objetividad es el mayor de los errores. Visto desde
fuera te dirán que es absurdo, que no piensas con claridad o que cometes un
error… ¡Que se jodan!... Muchos de ellos viven en la costumbre de relaciones, a
la sombra de vidas ajenas que ocultan su monotonía, que sólo saben cubrir con
dinero.
-
Pero eso es algo a lo que todas las relaciones
están destinadas, a la monotonía y la costumbre… Al final un matrimonio es eso.
-
Esa es la respuesta fácil, es como suicidarse,
al fin y al cabo sólo adelantas algo inevitable, que en este caso es la propia
muerte. Pues ocurre lo mismo en una relación. Aceptar el efecto de la monotonía
en tus vidas es como esperar en compañía. Cubres tus huellas con viajes y
regalos caros, como diálisis de un amor, que aun sientes como quien guarda una
camiseta porque le queda bien, aunque ya esté tan habituada a su cuerpo, que
deja de estilizar. El amor es una lucha constante y hasta cuando te pierdes en
él, sobre una cama o contra una pared, debe ser lo mismo pero distinto. Aunque
eso no se puede explicar, pues hay poca experiencia sobre ello.
-
Bueno… Siga con la historia de esa chica
-
Cierto… Estábamos sumergidos en esa pérdida, que
tanto buscábamos. Por fin tras tanto tiempo la tenía entre mis brazos y esta
vez no quería dejarla escapar sin que aceptase lo que yo… Que somos esa jodida
y perfecta conexión…. Aunque no se marcharía a ningún otro lugar, pues aunque
ella lo dudase, tras ese rato, nunca volvería a irse de mi lado y esta vez
podían separarnos el doble de kilómetros que para nosotros siempre serían esos
tres centímetros, que nos alejábamos de los labios del otro, para comprobar que
era real. La quería y ella a mí… Así que empezamos a dejar llevar nuestras
manos desabrochando partes, que ya no hacían nada allí, del otro. Despiezados
en el suelo, alrededor de la cama, por fin sentíamos la piel con la piel e
incluso el corazón del otro. Mi pierna entre las suyas, empujados por el deseo
hasta colocarnos cadera con cadera entre las piernas del otro. Ella dejaba
escapar el aire entre sus preciosos y húmedos labios, que mantenían la
coreografía con sus ojos cerrados. Empecé a besar todo su cuerpo desde el cuello
y muy suavemente hasta la parte baja de su cadera. Como en toda batalla a veces
hay que defender y aguantar y otras hay que atacar directamente. Podía sentir
sus dedos en mi pelo y cómo presionaba la mano levemente contra mi cabeza
mientras sonreía y se dejaba ir. Lanzaba su mirada a mis ojos, que sin parar mi
ataque, miraban hacia su carita. En estos momentos sólo te sale decir te
quiero, pero nadie lo dijo, no hacía falta. Estábamos donde estábamos por fin y
por fin sobraban las palabras, que tanto dijeron durante tanto tiempo. Me
agarró del pelo y me arrastró hasta sus labios para volver a besarla, entonces
tomó una decisión, ahora controlaría ella la situación.
-
¿A qué se refiere? – pregunta de forma ingenua
-
Sin dejar de besar mi cuello me obligó a apoyar
la espalda contra la cama y se puso sobre mí, besando mi pecho y bajando hasta
perderse bajo las sábanas. Ya daba igual todo y por eso agarré su cuerpo y no
la dejé ahí abajo más de dos minutos, hasta ponernos de nuevo cadera con
cadera, conectados por más que esa extraña conexión emocional. Por fin… Era lo
que era, pero completamente distinto a como lo habíamos fantaseado, porque no
nos hacíamos a la idea de cuanto podíamos llegar a querernos. No era una
necesidad animal, pues eso ocurre sin esperar nada a cambio y en esas
necesidades no caben las ganas de no acabar nunca.
-
¿Qué pasó después?
-
Al terminar recuperamos el aliento uno sobre el
otro y apoyó su cabeza sobre mí. Estaba feliz, podías notarlo en cada rasgo de
su piel, en su afán por cerrar y abrir los ojos sobre mí, luchando por
disfrutar más de ese instante y que la paz que sentía no le durmiese en este
cielo. De repente todo tras esa ventana y esa puerta sabía a poco, hasta el más
mínimo detalle que antes la llenaba ya no era nada. Con sus ojos humedeciendo
sus ganas de llorar pero con una fuerza de voluntad que le impedía hacerlo,
pero sin estar triste dijo: “Te quiero”. No estaba triste por lo que había
dicho, estaba triste por si no podía volver a decirlo, por si la idea de la
eternidad a mi lado, estaba sólo en su cabeza.
A veces me sorprende lo poco que me conoce… Pues a nadie puede hacerle
tan feliz algo a no ser que haya sido una mezcla de sentimientos. Con esto
quiero decir que tú tienes un límite para ser feliz, pero ni todo lo que tú puedas
llegar a ser, se compara con lo que sientes cuando encuentras esa conexión.
-
¿Y cómo sabes que existe esa conexión?
-
Todo lo que pueda sobrevivir al tiempo, al
abandono, al miedo, la duda, al rencor incluso al propio amor equivocado…Todo
lo que sea capaz de enfrentarse a eso será para toda la vida y luego
pregúntate… ¿Tiene sentido este amor?.... Porque si la respuesta es no… Ahí lo
tienes, la conexión no se puede explicar, simplemente está y estará y puede que
se oculte tras peleas o el propio orgullo. Pero jamás será vencido, pues ha
surgido para ellos, para darles una lucha y un sufrimiento, pero también una
razón para ambos de ser felices. El amor no es una historia de película, donde
todo es lo que nos han enseñado a creer. El verdadero amor es atípico...
-
¿Cómo acabó su historia con la chica esta?
¿Finalmente acabaron juntos o sólo se perdieron aquella vez?
-
¿Tú qué crees? ¿Crees que se puede soportar esa
conexión lejos de ti una vez que lo has comprendido?
-
No – responde firmemente
-
Cuando has aceptado que no tiene sentido
aceptarlo, pero que aun así es lo que quieres, sólo te entra una idea en la
cabeza… A cada amanecer y cada vez que este muera, voy a dejarte claro con un
prólogo y epílogo que nuestra historia no se mide en años, sino en días. Y a cada
uno de estos días voy a darte una razón para seguir queriéndome. A veces será
divertirnos sin hacer nada, otras dormir y otras moldear el mundo a nuestro
antojo. Pero pase lo que en esta vida nos pase, tanto cuando estemos arriba o
cuando estemos en el sub sótano de nuestra depresión y seamos inaguantables, te
quiero.
-
¿No tiene miedo a fracasar?
-
No – respondo mirándolo a los ojos
-
Asusta su seguridad
-
La seguridad asusta porque es precisamente lo
que le falta a un sentimiento prohibido. Pero ¿nunca has tenido algo claro?
Algo que sabías que iba a ocurrir y sobre lo que no dejabas vencer duda. Las
dudas pueden nacer simplemente del miedo de que una relación puede acabar una
amistad, pero si tu relación nace con ese tumor acabarás destrozado y envuelto
en ese fracaso. Debes matar cada duda y no es fácil, es mucho sacrificio y
mucho llegar a conocerte a ti mismo. A la hora de la verdad debes plantearte
¿Qué no estarías dispuesto a perder por mantener a esa persona? Esta vez no es
retórica, quiero que contestes a esta pregunta… ¿Serías feliz con una vida
perfecta, sin la persona que amas?
-
No lo sé…
-
Todo lo que has sufrido, todas las veces que te
has sentido sólo rodeado de gente, de las mismas personas que criticarán tu
sentimiento… Todo eso puede reducirse a la misma pregunta, pues puedo
prometerte que la vida es corta, que morirás y que las oportunidades pasan
aunque el amor no. Y muchos han llegado a su lecho final con un amor oculto y
deciden mirar atrás y darse la vuelta pero es tarde.
-
¿Qué quieres decirme con todo eso?
-
Que hay cosas en la vida que tienen que ocurrir
por mucho que creas que moverás la tierra a tus pies. Que hay momentos que
necesitas sentir y resentir e incluso mantener para toda la vida. Pero ya sea
un ratito o una vida, no puedes dejar que el miedo bloqué el lugar dónde
quieres estar y menos todavía que te haga arrepentirte. Porque sentirás dudas,
sentirás pena y puedo prometerte que mientras estés en tu lugar
inexplicablemente feliz, nada de eso importará una mierda.
De repente mira el móvil y se queda paralizado al ver el
nombre sobre la pantalla.
-
Es ella – aclara mientras deja sonar el
teléfono.
-
Y ¿a qué esperas?
-
¿Cómo le hago comprender que la quiero como
dices tú?
-
… No lo hagas, el mismo tiempo que le des por
mucho que te duela, se lo aclarará. Si sois una de esas parejas, ni ella, ni tu
dejareis caducar vuestra oportunidad. No necesito que me digas por qué
discutisteis. Por tu cara estoy seguro que es frustración, que te ves sin
opciones y que crees que todo quedará en el sueño de una larga siesta. Pues
respira tranquilo, se firme y espera que ella lo tenga tan claro como tú. Si
ese momento llega antes de que se pudra la oportunidad, puedo prometerte que
serás feliz contra todas las apuestas del mundo.
-
¿Cómo lo sabes?
-
Si no ¿de qué otro modo habrías aguantado un
monólogo sobre el amor de una persona normal y corriente?... Estás aquí ¿verdad? Oyendo en tu cabeza algo que
deseabas entender y que puede que aun no hayas hecho. Pero has seguido aquí,
desde mi primera palabra hasta la última. No hay que ser un genio para entender
que eres de esas personas que aun luchan por lo que esto era.
-
¿Y si fracaso?
-
No lo harás, pues el mero hecho de arriesgar ya
es demostrar algo y volveríamos a lo de antes… Dime que no serías capaz de
aguantar lo que fuese, incluso de aguantarte a ti mismo, por esa mujer.
-
Gracias por todo, creo que debería contestar a
la llamada y tomar esta decisión.
Sonríe y se marcha asintiendo con la cabeza mientras habla
con su chica… La ciudad… Finitas estrellas que buscan brillar, historias de
amantes y amores puros o en ocasiones ambas. Yo sólo soy una de esas historias
que me definen, alguien que arriesga y pierde pero también gana. Pues
la vida al igual que el amor no es un estereotipo y no puedes esperar que se
desarrolle como quieres, aunque a la hora de la verdad sólo sobrevive la
verdadera y loca conexión. De repente suena mi móvil, un mensaje del
otro extremo de mi conexión, mucho ha tardado ya.
-
Llámame ha llegado la hora… Te quiero
Esta es mi vida… Esta mi decisión… y mis consecuencias…
Bueno… Tendré tiempo para pensar en consecuencias mientras hago feliz mi vida
con ella. Porque todo lo que ha pasado, y lo que pasará una y otra vez es sólo
nuestra historia.
J. Caparrós
“Todo es más fácil cuando tú pones la inspiración y yo la
letra”
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