TODO LO QUE ME HAS ENSEÑADO...

TODO LO QUE ME HAS ENSEÑADO

Gracias a cada persona que está leyendo estás palabras y que desde las sombras ha sumado visitas a cada entrada que he escrito. Lamentablemente esto no va por todos vosotros. Sólo va destinado a una persona, que para mí es locura, que para mí encabeza la lista de los momentos intensos de mi vida. Entre vosotros, creedme si os digo, esa inspiración puede sonreír soberbiamente, sabiendo que ahora mis palabras son suyas y mi talento, de poder llamarse talento, cede al deseo de a cada momento volver a tenerla entre mis brazos. Escribo esto no como proposición sino como la más cruda y fuerte realidad.

A esa sonrisa de flipada, esté donde esté, le quiero decir todo lo que me ha enseñado estar loco por ella. Todo lo que he aprendido de luchar por querer ser mejor persona lo he captado en tu forma de mirarme, incluso desde lejos. Tienes esa razón escrita en los ojos, de hacerme sentir como el soldado entre el millón de desafortunados, que no ven ni verán lo que yo. Me has hecho mejor en todos los sentidos y sólo tuviste que ser tú misma. Podrías hacer que me enfrentase a lo que fuese sólo diciéndome una palabra. Eso debe ser fundamentalismo… Pero esto es más fuerte y comprensible. No quiero ofender a la religión, pero desde hace un tiempo pienso, que si alguna de esas religiones me separa de ti, no tiene el más mínimo sentido. Cuando acaben mis días para admirarte o decirte “Te quiero”, tanto en el cielo o en el infierno, no será comparable con el cielo de ser tu sonrisa cada mañana o el infierno de verte marchar. He tenido mucho tiempo sin ti en mi vida para saber que no quiero ni un día más.

Me has enseñado a poder crear un universo en el más pequeño y brillante de los elementos. Con nadie más me he visto capaz de ello. De sentir que las estrellas ya saben a poco y la inmortalidad está sobrevalorada. He estado impregnado en tu piel y ahora sólo lamento haber tenido la prisa del secreto cuando por fin nos perdíamos. Quizá tú no has llegado a ver ese mundo nunca. No he llegado a enseñarte a qué debe saber el cielo o averiguar con qué sentimiento quieres irte. Pues con toda sinceridad en mis últimos minutos de vida, sean cuales sean, pienso aferrarme a tu recuerdo. Puedo estar loco, pero puestos a estarlo, mejor por ti que por cualquier otra estupidez. Pues eso es el resto del mundo, los pilares de una gran estupidez insípida una vez que te he probado. No es cuestión de prometerme no olvidarte nunca, eso sería hipocresía, es cuestión de que no quiero siquiera plantearme cómo empezar a olvidarte.

He aprendido a aprender de mis errores… A perderte y no tenerte… A vacilar a mi propio orgullo… A sumergirme en que algunos pecados tienen su beneficio. En nuestro caso, encontré en nuestro secreto las mil formas de poder hacerte feliz. Y es cierto que he tenido que pasar por ciertas cosas y que a veces estaba harto del quererte y que no estuvieses. Pero a cada día que me prometo odiarme, tu imagen en mi cerebro hace latir fuerte el corazón y grita: ¡Déjate de metáforas y haz vida entre su mirada sonriente y la tuya!

Has creado una melodía de recuerdos en mi memoria de una obra incompleta. Somos la historia imperfecta de amor perfecto y sólo puedo decirte, leas donde leas esto, te quiero para todos los días y todas las noches. Te quiero para no perderte de nuevo y para cada pelea que lleguemos a tener. Te quiero por enseñarme a querer de verdad y por irte y enseñarme a amar en soledad. Hay mil razones para darte esas ocho letras, para regalártelas y que hagas con ellas lo que quieras. Creo que han sido tuyas siempre, yo sólo las tenía prestadas hasta poder decírselas de verdad a alguien. Ahora veo que cuando nacemos se nos dan esas 8 letras y sólo podemos decirlas de verdad una vez. Pues tú eres esa vez y Dios sabe que, sabiendo lo que te quiero ahora, he tardado mucho en decírtelo.

Ya son 24 veces que el mundo ha recuperado la misma posición que cuando me vio nacer. Veinticuatro velas cuyos días pasaron tan rápido como el propio humo al apagarlas. Ahora no tengo miedo a reconocer, que alguna vez lo tuve. Tuve miedo a acabar pronto mi vida por ciertos golpes. He estado contando las horas de noches en vela mientras pensaba ¿Por qué otra oportunidad? ¿Por qué no he acabado aquí, en ese 2010?  Necesitaba conocerte de nuevo, no cómo una persona a la que querer. Necesitaba ver por completo ese mundo, que antaño pintaba crío y torpe, y ahora no encuentro una razón para abandonarlo.

Puede que yo no sea perfecto y que ni siquiera haya llegado a escribir la verdad, con palabras tan bellas, como he llegado a sentir. Estoy seguro de que algún día, cuando haya profundizado en tu mundo interno y siempre buscando cómo decirte lo que siento, encontraré las palabras más bellas y las escribiré en la eternidad de alguna forma. Mientras, sigo derramando letras, esperando que sean tus ojos quienes los lean y los sientan. Puedes alejarte todo lo que quieras, despedirme con la más larga de las despedidas, pero nunca llegarás realmente a dejarme. No he pasado un día desde que te besé, en que haya vuelto a estar solo.

Supongo que aun con todo lo que haya llegado a aprender de nuestra historia. Sólo he perfilado o limitado los rincones de esta locura, a la que como siempre llamar amor. Supongo que he aprendido a ser feliz, a no rendirme, a luchar por algo que deseo y sobre todo a querer por encima de mi vida… Todas las lecciones que en este poco tiempo has sabido enseñarme e incluirlas en mi filosofía de vida. Por si algún día dejo de respirar, por si algún día dejo de estar loco o sencillamente si algún día te quieres ir de verdad de mi lado, dejo esto escrito en lo que pronto será una Biblia de deseo. Hare eco, que rebotara para siempre de esquina a esquina del globo, para darte cientos de motivos para que por fin entiendas que eres única. Gracias, que mejor antes del final, gracias por cada palabra leída y por cada sueño que me has ayudado a cumplir. Gracias por ser tú y por aceptarme y quererme con todas mis locuras. Y Gracias por cada vez, que intentas poner difícil esta historia, porque a cada muro que he saltado nos hacemos más fuertes y pronto nadie nos vencerá, ni siquiera ese mito de la mortalidad.

Asi que para acabar… Aquí te dejo la más bella de las amenazas… Soy tu vida y estoy dispuesto a luchar por ti, eso queda claro, pues hasta un secreto es una guerra de espadas con doble filo. Ahora te toca a ti, como a mí, no perder la batalla de nuestra historia. Cuando me vuelvas a tener, lucha junto a mí para no perder lo que hemos pasado toda la vida buscando. No puede haber Dios que haga que mi destino no sea acabar mis días haciéndote la mujer más feliz del mundo. No puede haber destino que me haga no creer en nuestro futuro como la familia con los dos locos enamorados más grandes a la cabeza. No puede existir futuro sin ti… y sin ti no existiría yo.

Te quiero

No hay comentarios:

Publicar un comentario